Las declaraciones de Stephany Abasali no surgieron de manera aislada. Su testimonio actuó como un detonante que reavivó denuncias previas y abrió espacio a nuevas voces que, hasta ahora, habían optado por el silencio. Con el nombre de Nina Sicilia presente de forma recurrente en distintos relatos, el Miss Venezuela atraviesa una de las crisis mediáticas más delicadas de los últimos años.
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Stephany Abasali: del orgullo nacional al quiebre con la organización
En una entrevista concedida al programa El Gordo y la Flaca, la exreina aseguró que su relación con Nina Sicilia “no era la mejor” y que vivió situaciones en las que “no existía el respeto, la educación ni la empatía”. Según relató, estos episodios se repitieron en varias oportunidades durante su etapa como representante del país.
Abasali sostuvo que estas conductas no habrían sido exclusivas de su caso y que otras reinas y miembros del staff también habrían atravesado situaciones similares. Fue especialmente crítica con el ejercicio del liderazgo dentro de la organización y afirmó que la presidencia “no supo manejar adecuadamente un rol de autoridad que debería estar basado en el respeto y en el ejemplo”.
Además, señaló que, durante su preparación para competir en Miss Universo, llegó a Tailandia sintiéndose “bloqueada por la organización”, una situación que atribuyó a tensiones internas dentro de la gerencia del certamen.
Milena Paola Soto: el respaldo desde el silencio
Tras las declaraciones de Abasali, varias participantes comenzaron a manifestar su apoyo de manera indirecta, lo que sugiere que experiencias similares podrían haberse repetido. Una de ellas fue Milena Paola Soto, Miss Mérida 2025, quien publicó una breve pero contundente historia en Instagram:
“Al igual que Stephany Abasali, tengo tanto que contarles”.
El mensaje, aunque escueto, reforzó la percepción de que el malestar no habría sido un hecho aislado.
Thalía Olvino: una advertencia previa
Mucho antes de esta nueva controversia, Thalía Olvino ya había expuesto públicamente las dificultades que atravesó durante su reinado. En entrevistas posteriores, reveló haber sufrido episodios de depresión, problemas de salud y un profundo desgaste emocional mientras formaba parte del Miss Venezuela.
Olvino describió un entorno altamente exigente, con escasa contención emocional y una presión constante por cumplir estándares extremos. En su momento, sus declaraciones fueron interpretadas como una vivencia personal. Hoy, en el contexto actual, muchos las consideran una señal temprana de problemas estructurales dentro de la organización.
Hannelly Quintero: denuncias directas a la cúpula
La ex Miss Venezuela Mundo 2007, Hannelly Quintero, fue una de las voces más directas. En declaraciones públicas acusó a la organización de intervenir en decisiones internas, favorecer perfiles específicos y manipular procesos que, en teoría, debían ser transparentes.
Quintero apuntó de manera explícita a Nina Sicilia, cuestionando su rol y sugiriendo que algunas decisiones respondían más a intereses internos que al mérito. Sus señalamientos fueron duramente cuestionados en su momento, aunque nunca desmentidos de forma contundente.
Sthefany Gutiérrez: presión y carencias logísticas
Sthefany Gutiérrez, Miss Venezuela 2017 y segunda finalista de Miss Universo 2018, también relató su experiencia con la nueva directiva que asumió tras la salida de Osmel Sousa. En una entrevista con Suelta la Sopa, aseguró que una semana antes de viajar a Miss Universo no contaba con vestuario adecuado, una responsabilidad que, según afirmó, debía asumir la organización.
Gutiérrez relató que fue el propio Osmel Sousa quien intervino para conseguirle los outfits necesarios. Según su testimonio, la directiva pretendía que utilizara prendas recicladas de ediciones anteriores del certamen. Indicó además que, de las autoridades con las que interactuó, solo Jaqueline Aguilera le brindó apoyo.
La exreina también señaló presiones para modificar su imagen personal, como cambios drásticos en su cabello, propuestas que rechazó al no considerarlas necesarias.
Amanda Dudamel: distancia y silencio
El caso de Amanda Dudamel resulta llamativo por su discreción. A pesar de haber sido ampliamente elogiada por su desempeño en Miss Universo, su relación posterior con la organización fue distante. Sin realizar denuncias públicas, optó por construir su carrera fuera de la estructura del certamen. Tras las declaraciones de Abasali, Dudamel se limitó a afirmar que la exreina “tenía razón en muchas cosas”.
Hamlet Beaumont: cuando el maltrato alcanza al talento creativo
El diseñador Hamlet Beaumont, vinculado históricamente al Miss Venezuela, también decidió hacer públicas sus experiencias. En redes sociales describió un ambiente laboral hostil detrás del brillo del certamen, marcado por actitudes despectivas y rechazo sistemático hacia determinadas personas.
Beaumont relató haber escuchado comentarios ofensivos durante reuniones internas y aseguró que ese tipo de conductas generan un clima abusivo que afecta a diseñadores, estilistas y participantes, quienes —según dijo— son tratados como productos y no como personas.
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El diseñador sostuvo que muchas de estas situaciones permanecen en silencio por temor a represalias profesionales y concluyó con una reflexión: el Miss Venezuela, afirmó, es un patrimonio cultural del país y visibilizar estas problemáticas no busca desacreditarlo, sino promover cambios basados en el respeto, el profesionalismo y la dignidad humana.
Con Información de 2001online.com.-




