Las notas del galerón, el punto del navegante y el merengue margariteño despertaron muy temprano la vocación musical de Orlando José Salazar. Nacido en Porlamar en 1995, creció rodeado de música y, a los 8 años de edad, su abuelo paterno —el prestigioso médico Orlando Salazar— le enseñó a tocar el cuatro, marcando el inicio de un camino que lo llevaría a destacarse en los principales escenarios del mundo.
La influencia musical en su entorno familiar fue decisiva, aunque no exenta de dilemas. De niño, Orlando también soñaba con estudiar Medicina, una disyuntiva que su abuelo comprendía bien, ya que había atravesado el mismo conflicto en su juventud. “Yo quise ser músico, pero mi padre dijo que debía estudiar Medicina. Tú decide”, le aconsejó. Orlando no dudó: eligió la música.
Hoy, ese niño margariteño triunfa en Estados Unidos. Desde el otoño de 2025 es miembro de la Civic Orchestra of Chicago como Civic Fellow y en 2024 fue distinguido con el Emerging Artist Award del prestigioso St. Botolph Club de Boston, en reconocimiento a su destacada trayectoria artística.
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Formación musical
Por razones familiares, Orlando se mudó a Caracas, donde a los 10 años de edad inició su formación en una de las escuelas de El Sistema de Orquestas, inscrito por su abuela Gisela. Allí recibió instrucción en coro y teoría musical. A los 12 años de edad comenzó a estudiar oboe y, un año más tarde, ingresó al Conservatorio Nacional de Música Simón Bolívar, bajo la tutela de Ricardo Riveiro, oboe principal de la Orquesta Sinfónica de Venezuela.
Durante esta etapa integró diversas orquestas juveniles, entre ellas la Orquesta Sinfónica Juvenil Francisco de Miranda, donde se desempeñó como segundo y primer oboe. En 2014 obtuvo un puesto en la Orquesta Juvenil de Caracas y, dos años después, fue nombrado segundo oboe de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, una de las agrupaciones más emblemáticas de El Sistema.
Con estas orquestas realizó extensas giras por Europa, Norteamérica y Latinoamérica, presentándose en escenarios de renombre como el Palau de la Música Catalana, La Scala de Milán, el Teatro Colón de Buenos Aires, el Auditorio Nacional de México y el Centro Gulbenkian de Lisboa, bajo la dirección de maestros como Gustavo Dudamel, entre otros.
Etapa en Argentina y proyección internacional
Entre 2018 y 2021, Orlando residió en Argentina, donde se desempeñó como solista de corno inglés de la Orquesta Sinfónica de Santa Fe y de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, consolidando su carrera profesional en el Cono Sur.
Posteriormente continuó su formación académica en el Longy School of Music of Bard College, en Cambridge, Massachusetts, donde obtuvo su licenciatura y su maestría en Interpretación de Oboe con becas completas, incluida la Equity Scholarship. Además, fue beneficiario durante tres años consecutivos de la beca de la Fundación Cultural Latin Grammy.
Comprometido con la educación musical, comenzó a enseñar desde los 14 años de edad bajo la metodología de El Sistema y realizó estudios de dirección orquestal con Gregory Carreño. Ha participado en clases magistrales con referentes internacionales como Guido Guetti, Hansjörg Schellenberger y Alfredo Bernardini. Actualmente continúa su perfeccionamiento con Keisuke Wakao, oboe asistente principal de la Boston Symphony Orchestra.
Presente y sueños
Orlando mantiene una intensa actividad artística en Estados Unidos, con presentaciones junto a la Orquesta de San Antonio (Texas) y en la última gira estadounidense de Andrea Bocelli, combinando el repertorio orquestal, solista y de música de cámara.
Con inquietud y ambición, confesó que sueña con convertirse en primer oboe de una gran orquesta estadounidense y ejercer como profesor universitario.
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Espontáneo, sencillo y jovial, Orlando José Salazar conserva intacta su identidad margariteña: la nostalgia por los sabores y aromas de su isla natal y el recuerdo entrañable de la calidez de sus abuelos, Chena y Orlando Salazar, siguen acompañándolo en cada escenario que pisa.
Con Información de elsoldemargarita.com.ve.-




