Profesionales de la salud advirtieron sobre los riesgos de consumir suplementos nutricionales de venta libre sin indicación médica, a pesar de su creciente popularidad en redes sociales. Señalaron que, en la mayoría de los casos, una alimentación variada basta para cubrir las necesidades nutricionales y que, ante una deficiencia, la suplementación debe ser evaluada y prescrita por un profesional debido a sus posibles efectos adversos.
La dermatóloga Florencia Paniego puso el foco en las manifestaciones cutáneas poco conocidas asociadas al uso de determinados suplementos.
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“En los últimos años, los suplementos se volvieron parte del día a día de muchos. Vitamina B, biotina, ácido fólico, whey protein y creatina se recomiendan en gimnasios, redes sociales y centros de estética, o por amigos que aseguran haber obtenido buenos resultados”, explicó. Sin embargo, advirtió que suele desconocerse el impacto que pueden tener en el organismo y que la piel puede reaccionar frente a aquello que consume la persona para sentirse mejor.
Paniego remarcó que ningún suplemento es completamente inocuo si no está indicado por un médico que considere el diagnóstico y los antecedentes del paciente. “El cuerpo es un sistema complejo y la piel refleja las consecuencias de lo que no necesita o no puede procesar. Cada vez vemos más brotes de acné, dermatitis o reacciones inflamatorias desencadenadas por la automedicación”, señaló. Estos cuadros suelen aparecer en la mandíbula y la espalda, y se conocen como farmacodermias acneiformes, patologías cutáneas generadas por fármacos.
Respecto de los mecanismos involucrados, detalla que la vitamina B en exceso puede alterar el metabolismo sebáceo; la biotina y el ácido fólico, populares en el cuidado capilar, pueden modificar el equilibrio hormonal y agravar el acné juvenil o adulto; y que la whey protein a menudo contiene BCAA y precursores hormonales que estimulan la producción de sebo. Incluso la creatina y algunos suplementos “naturales” pueden provocar desequilibrios internos que la piel manifiesta como brotes, enrojecimiento o sensibilidad. Esto puede ocurrir tanto en personas sin antecedentes como en quienes ya padecen acné.
En cambio, aclara que la vitamina D, el magnesio y el omega 3 no suelen generar reacciones de este tipo. El colágeno, por su parte, puede hacerlo si está enriquecido con vitamina B.
Ante la aparición de síntomas cutáneos, Paniego recomienda consultar con un dermatólogo, quien establecerá un diagnóstico clínico y un tratamiento personalizado. Advierte que estos procesos suelen requerir tiempo y controles periódicos, y que el problema no se resuelve únicamente suspendiendo el suplemento.
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La especialista insiste: la automedicación puede desencadenar inflamaciones, brotes de acné y dermatitis, y siempre debe preferirse el asesoramiento profesional.
Con Información de Clarin.-




