Pasajeros en Venezuela se han visto obligados a improvisar rutas por tierra y en vuelos internos —en algunos casos realizando hasta cinco trayectos— para llegar a zonas fronterizas desde donde puedan cruzar a Colombia y abordar conexiones aéreas. Esto ocurre tras la suspensión masiva de itinerarios por parte de aerolíneas internacionales, afectadas por las recientes advertencias de Estados Unidos sobre el riesgo de sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe, en medio del despliegue militar estadounidense frente a las costas del país.
En el estado Táchira, fronterizo con Colombia, los aeropuertos General Cipriano Castro (San Antonio del Táchira) y Mayor Buenaventura Vivas Guerrero (parroquia Santo Domingo) se han convertido en puntos clave para quienes buscan llegar a Cúcuta, ciudad que ahora funciona como principal vía de escape hacia vuelos internacionales.
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Uno de estos viajeros es José Castro, quien relató a EFE que inició su recorrido en Nueva Esparta, desde donde voló a Caracas. Luego tomó otro vuelo a San Antonio del Táchira para cruzar por tierra hasta Cúcuta, donde tenía previsto abordar un vuelo a Bogotá y luego a su destino final: Madrid. Pagó 900 euros por su pasaje a España, una alternativa a la que han recurrido cientos de pasajeros varados tras la cancelación —en solo dos semanas— de rutas de 12 aerolíneas internacionales.
La cascada de suspensiones dejó al país momentáneamente sin vuelos operados por compañías extranjeras.
El viaje de Castro estuvo marcado además por obstáculos en la frontera. El principal paso terrestre entre ambos países, el Puente Internacional Simón Bolívar, permanecía cerrado debido a una protesta de familiares de colombianos detenidos en Venezuela, quienes bloquearon el tránsito peatonal y vehicular al encadenarse en la estructura. Castro tuvo que trasladarse en taxi hasta el puente “Tienditas”, a unos 10 kilómetros, para continuar su ruta hacia Colombia.
En ese punto se encontraban también José y Paola, una pareja venezolana proveniente del estado Miranda, que se dirigía a Cúcuta para luego viajar a Medellín. El trayecto, que realizaban por primera vez, les costó alrededor de 540 dólares.
“Intenté buscar vuelos directos desde Caracas hasta Medellín y no conseguí. Me tocó venir hasta la frontera. Es más engorroso, toma más tiempo y uno se desgasta más”, contó José.

El incremento del flujo de pasajeros también ha impulsado la demanda de transporte local. Orlando Méndez, taxista del Aeropuerto General Cipriano Castro, confirmó que las solicitudes de traslado han aumentado desde las cancelaciones de vuelos, sumadas a un incremento de operaciones de aerolíneas venezolanas hacia la frontera.
“Una aerolínea que antes llegaba solo en la mañana ahora también llega en la tarde, y viceversa”, explicó. Agregó que cobra 20 dólares por el servicio “de aeropuerto a aeropuerto” gracias a alianzas entre taxistas venezolanos y colombianos que facilitan el paso de un lado a otro.
Tras la caída de los vuelos internacionales, las aerolíneas venezolanas han empezado a abrir nuevas rutas, especialmente hacia Bogotá, además de aumentar la frecuencia hacia ciudades fronterizas.
Según Yionnel Contreras, presidente de la Cámara de Comercio e Industria del estado Táchira, la aerolínea Estelar activará cuatro nuevas frecuencias semanales desde San Antonio a Caracas —lunes, miércoles, viernes y domingo— entre el 8 de diciembre y el 18 de enero de 2026, para atender la creciente demanda.
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Por su parte, el experto en temas fronterizos William Gómez informó, citando datos de trabajadores del Aeropuerto Cipriano Castro, que los 26 vuelos programados para esta semana ya estaban completos, con un flujo aproximado de 6.000 pasajeros. Estimó que en los próximos días la cifra podría elevarse a entre 12.000 y 14.000 viajeros, dado que Táchira se ha convertido en una de las principales puertas de entrada y salida entre Venezuela y Colombia, a solo 15 minutos del aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta.

Con Información de eldiario.com.-




