La investigación por el asesinato de Virginia Franco, la psiquiatra de 68 años de edad hallada muerta en su casa de City Bell (partido de La Plata, provincia de Buenos Aires), avanza mientras los agentes reconstruyen las últimas horas de vida de la víctima. Hasta el momento, el único detenido fue Pablo Adrián Bozza, de 47 años de edad, quien mantuvo una relación cercana con la mujer y fue la persona que alertó a la Policía. Su presencia en el lugar y su vínculo con la psiquiatra lo ubicaron inicialmente en el centro de las primeras diligencias, aunque su situación procesal aún no está definida.
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Bozza —argentino, divorciado y residente en La Plata— llamó al 911 a las 10.30 del domingo para informar que Franco no respondía sus mensajes ni llamados desde el día anterior. Según declaró, al llegar a la casa ubicada en Cantilo entre 15A y 17, encontró la tranquera abierta, algo que le resultó inusual.
De acuerdo con el informe policial, ingresó al predio acompañado por efectivos y, desde una ventana, lograron ver el cuerpo de la mujer tendido en el piso, rodeado de sangre y en medio de un ambiente completamente revuelto, con pertenencias tiradas y claros signos de desorden. La víctima, que vivía sola y no tenía hijos, estaba en ropa de cama y presentaba múltiples lesiones.
Versiones de vecinos y fuentes de la investigación señalaron que Bozza tenía un vínculo estrecho con la psiquiatra y acceso habitual a su vida personal. Incluso trascendió que administraba algunas de sus cuentas bancarias, un dato que la fiscalía considera relevante en esta etapa. En el barrio también mencionaron que el hombre “no era simpático”, aunque por ahora no existe evidencia que lo ubique como autor del crimen.

Lo que reveló la autopsia
La autopsia confirmó que Franco murió a causa de un shock hipovolémico tras un profundo corte en el cuello. El cuerpo presentaba numerosas heridas cortantes y lesiones defensivas en manos y antebrazos, lo que indica que intentó protegerse durante el ataque. También tenía un golpe fuerte en el rostro, un corte en un dedo y una herida en el mentón.
Con estos elementos, la causa fue recaratulada como “homicidio en ocasión de robo”, ya que la casa estaba revuelta y faltaba el teléfono celular de la víctima.
Tras el hallazgo, Bozza fue detenido para declarar, aunque luego recuperó la libertad y no está imputado, aunque sí sigue bajo análisis por su cercanía con Franco y su presunto manejo de sus cuentas.
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La Policía continúa relevando cámaras de seguridad públicas y privadas para reconstruir movimientos antes y después del asesinato, mientras la fiscalía busca determinar si hubo participación de terceros, algún conflicto previo o si el crimen se produjo en el marco de un robo que terminó de forma violenta.
Con Información de a24.com.-



