Hasta hace pocos años, la vasectomía era un tema rodeado de prejuicios, asociado a la pérdida de virilidad y a la irreversibilidad. Sin embargo, cada vez más hombres la eligen como una opción segura, sencilla y gratuita de planificación familiar. Solo en la provincia de Buenos Aires, las intervenciones pasaron de 113 en 2020 a 1.774 en 2024, lo que representa un aumento de quince veces en cinco años.
Los motivos principales son variados: la mayoría de quienes optan por este procedimiento (alrededor del 80%) afirma tener una “paternidad satisfecha”, es decir, ya cuenta con los hijos que deseaba. También influyen factores económicos —el 7,6% reconoce que no puede afrontar los gastos de una familia más numerosa— y la decisión de no ser padre, que representa el 7% de los casos.
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Rodrigo Godoy, de 35 años de edad, decidió someterse a la intervención luego de reflexionar durante meses. “Pensé que iba a ser más complejo, pero fue un proceso rápido y sin dolor. En menos de quince minutos terminó. Estuve unos días en reposo y luego volví a mi rutina. Si no querés tener más hijos, esta es la mejor opción. Es más simple que una ligadura de trompas y totalmente segura”, contó.
La técnica, que tiene más de un siglo, ha comenzado a perder el estigma que la acompañaba. Hoy, los especialistas remarcan que la vasectomía no afecta el deseo ni la potencia sexual, ni modifica la producción hormonal o la calidad de las eyaculaciones. Por el contrario, muchos pacientes reportan una vida sexual más plena al eliminar la preocupación por embarazos no planificados.
“La demanda está creciendo porque los hombres empiezan a asumir un papel más activo en la anticoncepción y en la corresponsabilidad del cuidado”, explicó Lorena Setien, directora de World Vasectomy Day (WVD) en Argentina, durante el encuentro internacional realizado esta semana en La Plata, organizado junto al Ministerio de Salud bonaerense.
Según Setien, el cambio cultural está ligado a una mayor educación sexual, mejor acceso al sistema de salud y conciencia sobre los efectos que otros métodos anticonceptivos pueden tener en las mujeres. “Muchos hombres buscan aliviar esa carga y compartir la responsabilidad”, señaló.
Aun así, persisten algunos prejuicios. “Todavía hay quienes asocian la vasectomía con una pérdida de masculinidad. Es importante derribar esos mitos: la intervención no interfiere con la virilidad ni con la vida sexual”, agregó.
La médica uróloga Ana Cepeda Navarro coincidió en que la decisión también está atravesada por el contexto económico: “Las familias actuales ajustan el número de hijos según sus posibilidades reales. La vasectomía se convierte en una herramienta de planificación consciente, no en una causa del descenso de la natalidad”.
En el marco del WVD, se realizó una Maratón de Vasectomías en distintos hospitales públicos bonaerenses, donde se llevaron a cabo 60 procedimientos simultáneos en centros como la Maternidad Estela de Carlotto, el Hospital San Martín y el Evita de Berazategui, entre otros.
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El crecimiento de esta práctica muestra un cambio de paradigma: la vasectomía dejó de ser un tabú y se consolida como una decisión responsable y compartida dentro del proyecto familiar.
Con Información de Clarin.-




