KQA.- Con apenas 12 años de edad, Fabrizio Garcés, un talentoso niño venezolano oriundo de Maracay, estado Aragua (Venezuela), se ha convertido en un ejemplo de disciplina y talento. Vive junto a su familia en Buenos Aires, aunque actualmente residen temporalmente en Brasil, donde permanecerán hasta 2025 por motivos laborales.
“Llegamos a la Argentina cuando yo era un bebé, allí aprendí a caminar”, recordó Fabrizio, quien espera regresar pronto al país para continuar su formación y cumplir sus metas académicas y artísticas. Su padre Edgar Garcés, Abogado deseaba aprendiera otro idioma y conociera otras culturas, hoy acompaña celebra los resultados.
🏅 Medalla de oro en una Olimpiada Financiera Internacional
Su pasión por los números lo llevó a participar en la Olimpiada de Matemática Financiera (OLITEF), un certamen brasileño en el que compiten más de dos millones de estudiantes de siete mil escuelas públicas y privadas.
Fabrizio forma parte del Polo de Altas Habilidades y Superdotación, donde sus profesores detectaron su excepcional capacidad para las matemáticas y las finanzas.
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“Me motivó a participar porque me encantan las finanzas. Es lindo ganar una medalla para representar a mis países: Argentina y Venezuela”, contó orgulloso.
En 2024 también compitió en la Olimpíada Brasileira de Matemática das Escolas Públicas (OBMEP), donde obtuvo mención honorífica. Este año, su desempeño lo consagró con la medalla de oro en la OLITEF, además de un premio en inversiones en el Tesoro Nacional de Brasil y un viaje a Brasilia para recibir su distinción.
“Fue una felicidad enorme, porque presentar una olimpiada en otro idioma, el portugués, fue un gran reto”, aseguró.
📚 Un talento reconocido por su alto rendimiento
Fabrizio se prepara con la ayuda de su madre, licenciada en Contaduría, y con el acompañamiento de sus profesoras en el polo educativo. “Estudiamos juntos en casa. Mi mamá me ayuda en finanzas y en el polo tengo excelentes maestras, como Roberta, Edvana, Simone y Sheila. Es una institución increíble donde puedo desarrollar mis habilidades en matemáticas, arte y robótica”, explicó.
Sus padres destacan que, aunque en las escuelas tradicionales no siempre se abordan las necesidades de un estudiante con altas capacidades intelectuales, el programa les ha brindado un entorno de aprendizaje adaptado y estimulante.
Su padre, Edgar Garcés, abogado de profesión, se define como “el temple” de la familia: “Soy el que le dice: ‘Vamos, hijo, tú puedes’. Mi apoyo es a través del ejemplo, enseñándole a aprovechar cada oportunidad, a aprender de otras culturas y otros idiomas”, comentó orgulloso.
“Este logro es un reconocimiento a su esfuerzo y al acompañamiento constante de toda la familia”, señaló su madre, quien también resalta el ejemplo de su hermana menor, Dakota, que sigue sus pasos en el mismo programa.
🎹 Del aula al escenario: su pasión por el piano
Además de su amor por las matemáticas, Fabrizio cultiva otra gran pasión: la música. Toca el piano desde los 8 años de edad, y gracias a su talento ingresó de manera excepcional a la Orquesta Infantojuvenil de Villa Gesell, donde brilló en diversos eventos.
Actualmente forma parte de la Escuela de Música Villa-Lobos en Brasil, donde estudia piano con la profesora Michelle y violín con Pedro.
El 30 de noviembre interpretará la pieza “Adiós Nonino”, del maestro argentino Astor Piazzolla, en el Teatro Juárez Machado, uno de los escenarios más prestigiosos de Joinville, reconocido por albergar eventos internacionales como el Festival Pianístico de la ciudad.
“Me emociona poder tocar un tango argentino ante tantas personas. Es una forma de agradecerle al país que me dio tantas oportunidades”, dijo el joven pianista.

💡 La armonía entre música y matemáticas
Para Fabrizio, la música y las matemáticas no son mundos separados. “Para tocar música se necesita pasión, conocimiento y también matemáticas. La lectura de partituras y la armonía tienen mucho que ver con los números. La música me ayuda a concentrarme en las olimpiadas, y las olimpiadas me ayudan a pensar mejor cuando toco”, explicó con una madurez sorprendente.
🌎 Sueños, esfuerzo y mensaje para otras familias
Su historia es la de una familia que apostó por el talento y la constancia. “Yo practicaba con un piano de cartón que hice a los seis años de edad —recordó Fabrizio—. Se rompía de tanto tocar, luego me regalaron uno de juguete, después un teclado, y más tarde un piano real. Mis padres me prometieron uno si tocaba 50 canciones completas… y lo logré”.
A las familias migrantes, les deja un mensaje esperanzador:
“Apoyen a sus hijos, sin miedo. Ser extranjero no impide cumplir los sueños. Con amor, constancia y apoyo todo se puede lograr”.
De cara al futuro, Fabrizio planea inscribirse en el Conservatorio de Música Faria o Astor Piazzolla y seguir participando en olimpiadas internacionales. “Sueño con tocar por el mundo y ganar otra medalla de oro”, dice entusiasmado.




