KQA.- Gabriel Guerrero, un venezolano de 35 años de edad oriundo de Maturín, estado Monagas, ha logrado dejar su huella en la ciencia gracias a su participación en la campaña internacional de búsqueda de asteroides. Radicado desde hace seis años en el barrio de Caballito, en Buenos Aires, aseguró que su interés por la astronomía comenzó en la niñez, tras presenciar un eclipse total lunar junto a su padre.
“Desde entonces siempre me interesé por investigar e indagar sobre el sistema solar y el cosmos”, recordó.
Guerrero es licenciado en Biología egresado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL). En 2013 recibió un curso de astronomía en Barquisimeto, estado Lara, impartido por la Asociación Larense de Astronomía (ALDA), organización que coordina la participación de Venezuela en estas campañas internacionales. Ese mismo año, al regresar a su ciudad natal, formó un grupo de búsqueda con colegas del Pedagógico, lo que permitió la incorporación del estado Monagas a la iniciativa.
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Un regreso después de la migración
Entre 2013 y 2015, Monagas tuvo una participación destacada en la campaña internacional. Sin embargo, Guerrero se distanció del proyecto tras emigrar en 2017, primero a Trinidad y Tobago y, más tarde, a Argentina. Fue recién en 2025 cuando retomó el contacto con sus colegas y se reincorporó a la campaña, esta vez desde Buenos Aires.
“Estar en Argentina me ha facilitado mucho la participación por la conectividad a internet. Sé de primera mano que muchos equipos en Venezuela enfrentan dificultades con la conexión, que es vital para el procesamiento de datos astrométricos”, explicó.
¿Cómo funciona la campaña?
El proyecto es auspiciado por la Universidad Hardin-Simmons de Texas (EE.UU.) en colaboración con diversos observatorios e instituciones astronómicas a nivel mundial. Cada año se realizan hasta tres campañas de un mes de duración, con la participación de países como Argentina, Venezuela, Francia, Brasil, Alemania, Turquía, Nigeria, Uruguay, entre muchos otros.
Los equipos reciben paquetes de imágenes obtenidas por los telescopios Pan-STARRS, instalados en el monte Haleakala, en Hawái, a 3.000 metros de altura. Con el software Astrométrica, los participantes analizan esas imágenes en busca de movimientos que puedan indicar la presencia de un nuevo asteroide.
“Todos los posibles nuevos asteroides son reportados al programa IASC (International Astronomical Search Collaboration) y verificados por astrónomos especializados”, señaló Guerrero.
Aportes y logros
Actualmente, Venezuela participa con 48 equipos, entre ellos el grupo de Guerrero, Aficionados a la Astronomía Gardí (AAG). En lo que va de la campaña, él ha reportado seis hallazgos, tres de los cuales alcanzaron la categoría de “descubrimiento preliminar”.
Aunque llegar a la fase de “descubrimiento provisional” —cuando el asteroide recibe un código oficial de la Unión Astronómica Internacional (IAU)— puede demorar entre cinco y siete años, cada reporte es motivo de orgullo.
“Me siento de maravilla al poner mi granito de arena para catalogar cuerpos menores del sistema solar. Cada descubrimiento, aunque sea preliminar, significa que vamos por el camino correcto”, afirmó.
Orgullo, futuro e inspiración
Consciente del impacto que tiene su trabajo, Guerrero aseguró que uno de sus mayores deseos es involucrar a su hijo de ocho años de edad en la astronomía.
Y dejó un mensaje a las nuevas generaciones:
“Mi mensaje para la juventud es que vean más hacia arriba. Debemos ser conscientes de lo afortunados que somos al estar en un planeta tan hermoso, en un cosmos tan vasto. Y que aún hay muchísimo por descubrir, por indagar, por explorar. Estos programas involucran a los ciudadanos comunes, lo cual es espléndido en estos tiempos”.




