Los argentinos deportados desde Estados Unidos llegaron a Buenos Aires este jueves por la madrugada y compartieron detalles sobre la difícil situación que vivieron.
Uno de los deportados, Mario Robles, de 25 años de edad y residente en México desde los 18, fue detenido cuando estaba a punto de llegar a San Antonio, Texas. “Me agarraron en San Antonio, me faltaban diez minutos para llegar”, relató sobre el momento de su detención.
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Robles criticó la decisión del gobierno estadounidense y aseguró que ninguno del grupo había cometido delitos: “No somos criminales, no matamos ni violamos. Fuimos por el sueño americano solamente”. El joven estuvo detenido durante dos días y agradeció la intervención de Cancillería: “Si no, hubiese estado dos años detenido”. Durante ese tiempo, pudo comunicarse con su familia a través de una tablet.
Actualmente, Robles enfrenta un impedimento de cinco años para ingresar a Estados Unidos. “En México está mi esposa y mi hija, que es lo que más amo y quiero en este mundo. Ahora quiero estar con mi familia; es complicado estar lejos de ellos”, concluyó.
Los deportados viajaron en un Boeing 767-300 en un vuelo especial de Omni Air International, contratado por Homeland Security. El avión hizo una escala en Bogotá y luego dejó a un grupo de brasileños en Belo Horizonte antes de continuar hasta Ezeiza, donde aterrizó a las 3:19 de la madrugada.
El embajador argentino en Washington, Alejandro Oxenford, destacó que la deportación responde a violaciones de la ley estadounidense y que la asistencia consular estuvo presente durante todo el proceso: “Es un tema de Estados Unidos que manejan ellos. Nosotros asistimos al ciudadano en todo momento. No hubo incidentes”, aseguró.
Ni las autoridades estadounidenses ni las argentinas precisaron cuántos argentinos viajaron en este vuelo especial, que tiene capacidad para 247 pasajeros.
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Con información de TN.-




