Tras más de un mes de intensa búsqueda internacional, las autoridades colombianas detuvieron en Barrancabermeja a Alberto Carlos Mejía Hernández, un joven venezolano de 18 años de edad acusado de sicariato y señalado como autor del homicidio del empresario chileno José Felipe Reyes Ossa, conocido como “El Rey de Meiggs”.
La captura, confirmada este fin de semana por la Policía Nacional de Colombia, causó fuerte impacto en la región, ya que el delincuente se había mantenido prófugo desde el 10 de julio, cuando fue liberado por error en Santiago pese a que el 8° Juzgado de Garantía había ordenado su prisión preventiva.
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Una fuga que encendió alarmas en tres países
En un primer momento, se sospechaba que Mejía se había refugiado en la Patagonia. El Ministerio de Seguridad de la provincia argentina de Santa Cruz llegó a pedir colaboración ciudadana para dar con su paradero, mientras que en Bariloche y Villa La Angostura se montaron operativos de control fronterizo. Sin embargo, el sicario ya había cruzado hacia Colombia tras cambiar su apariencia: se tiñó el cabello de rubio.
Lo que lo delató fue un tatuaje del rostro de Zeus en su mano derecha, que coincidía con los registros de la Policía de Investigaciones (PDI) de Chile. Esa prueba permitió confirmar su identidad y detenerlo en la ciudad petrolera de Barrancabermeja.
El operativo fue producto de un trabajo conjunto entre la Policía Nacional de Colombia, la Oficina Central Nacional de Interpol y la PDI chilena, con apoyo del programa europeo de cooperación judicial y policial El PAcCTO.
El director de la Policía colombiana, mayor general Carlos Fernando Triana, celebró el éxito del procedimiento y destacó:
“Seguiremos trabajando coordinados contra el crimen organizado y las estructuras criminales transnacionales como el Tren de Aragua”.

Camino a la extradición
Tras su arresto, Mejía Hernández quedó a disposición de la Fiscalía General de la Nación en Colombia, que ya inició los trámites de extradición a Chile, donde deberá enfrentar cargos por homicidio calificado y responder también por las irregularidades vinculadas a su excarcelación.
En Chile, el caso continúa generando polémica dentro del Poder Judicial. Se investigan eventuales vulneraciones en los sistemas informáticos y posibles responsabilidades internas en la liberación del imputado.
El caso Reyes Ossa
Mejía Hernández había sido detenido el 20 de junio en Santiago, acusado de ser el autor material del asesinato de Reyes Ossa, ocurrido en Ñuñoa un día antes. Según la investigación, el crimen estaría relacionado con la organización criminal transnacional Tren de Aragua y habría sido encargado por un conocido de la víctima, en medio de un conflicto personal.
Aunque el tribunal decretó su prisión preventiva el 9 de julio, una resolución electrónica emitida al día siguiente permitió su excarcelación. Aún se desconoce si se trató de un error administrativo o de una manipulación deliberada.
La fiscalía abrió una causa paralela para determinar si hubo falsificación de la resolución judicial o complicidad interna. La jueza Irene Rodríguez, que inicialmente ordenó la prisión preventiva, quedó en el centro de la polémica.
Tras recuperar la libertad con una identidad falsa —Osmar Alexander Ferrer Ramírez—, Mejía desapareció. Interpol emitió una alerta roja, y los gobiernos de Chile, Argentina y Colombia desplegaron operativos coordinados hasta dar finalmente con su paradero.
Al ser trasladado a un penal en Colombia este domingo, el acusado lanzó declaraciones desafiantes a la prensa:
“Según ustedes era empresario…”, en referencia a la víctima, y añadió: “Me liberaron para matarme”.
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Con Información de infobae.com.-



