Un gesto aparentemente inocente terminó exponiendo a un prófugo acusado de delitos gravísimos. El hombre, buscado desde abril de 2024 por distribución y comercialización de material de abuso sexual infantil (MASI), fue delatado cuando le prestó su celular a su hijo menor sin advertir que allí aún conservaba archivos comprometedores.
Fue su pareja quien, al revisar el teléfono, descubrió el contenido ilegal y decidió hacer la denuncia. A partir de ese momento, se inició una investigación que derivó en su reciente detención en una vivienda del partido bonaerense de Florencio Varela.
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El operativo estuvo a cargo de efectivos de la División Investigaciones Tecnológicas Especiales de la Policía de la Ciudad y se realizó en el marco de una causa que lleva adelante la Unidad Fiscal de Instrucción (UFI) Nº 8 descentralizada de Berazategui, especializada en cibercrimen y delitos conexos a la trata de personas.
Tras la denuncia, la Justicia había ordenado un allanamiento en su domicilio, pero cuando las fuerzas de seguridad llegaron, el acusado ya se había fugado. Sin embargo, en aquel procedimiento fueron secuestrados celulares, computadoras y dispositivos de almacenamiento digital que resultaron clave: los peritajes confirmaron la existencia de material vinculado al abuso sexual infantil, lo que permitió avanzar con el pedido de captura.
Durante meses, el acusado logró evadir a la Justicia utilizando distintos perfiles digitales para evitar su rastreo. Finalmente, fue localizado gracias al seguimiento de su teléfono celular. En el nuevo allanamiento, la policía secuestró más dispositivos electrónicos, que ahora serán peritados para establecer si contienen material relacionado con la causa.

El detenido quedó a disposición de la fiscalía interviniente y fue trasladado a una sede policial, mientras continúan las diligencias. La investigación permanece abierta y no se descartan nuevas imputaciones. La UFI Nº 8 trabaja junto a especialistas en delitos informáticos para determinar si el acusado actuaba en solitario o como parte de una red de distribución.
Fuentes judiciales señalaron que la denuncia de su expareja fue crucial para el avance del caso, ya que permitió acceder a pruebas directas. La causa se encuentra en etapa de instrucción.
Una problemática invisible, pero frecuente
La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes es una de las formas de maltrato más graves y silenciadas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cinco niñas y uno de cada trece varones han sido víctimas. En Argentina, esto equivale a unos 2 millones de chicos y chicas, según estimaciones de la Red por la Infancia.
La prevención es clave. Requiere fortalecer la Educación Sexual Integral (ESI), capacitar a familias y docentes, mejorar los sistemas de monitoreo en entornos digitales y asegurar la colaboración de las plataformas tecnológicas con la Justicia. Además, es fundamental crear espacios seguros para las infancias y garantizar respuestas rápidas, con perspectiva de derechos.
Muchos casos de MASI se originan en internet, donde los agresores se ocultan bajo perfiles falsos y operan con velocidad. Por eso, el trabajo articulado entre Justicia, educación y tecnología es fundamental para mejorar la detección, la protección y el acceso a la verdad.
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Con Información de LN.-




