Médicos y enfermeros del ambulatorio de Cabudare, en el estado Lara, al centroccidente de Venezuela, denunciaron la grave crisis que atraviesan la cual a llegado al límite de que los pacientes internados por COVID-19, comenzaron a botar las heces y orine por las ventanas del centro hospitalario ante la falta de agua.
El ambulatorio de por sí, ya tenía una grave escasez de insumos y de servicios pero el director regional de salud, lo incluyó como un centro para atender a pacientes sintomáticos transitorio, es decir, estaría un máximo de 48 horas pero esto ha colapsado el lugar porque los trabajadores de salud tampoco cuentan con los materiales de protección de bioseguridad suficientes pero además luchan con la escasez de agua para asearse.
Cuentan que el lugar dispuesto es pequeño, no hay baños en buen estado y «por eso es que sacan todo lo que defecan por las ventanas», comentó un un trabajador. «Los pacientes están sufriendo mucho y nosotros no estamos preparados para atender a pacientes con coronavirus porque no tenemos implementos pero los directivos aceptaron esto en un posible acto de corrupción ya que acepta a personas con buena posición social», dijo la fuente.


