Un vuelo privado procedente de Estados Unidos, aterrizado el 26 de febrero de 2025 en el Aeroparque Jorge Newbery, desató una tormenta política tras la presentación de un contundente dictamen judicial. La aeronave, un Bombardier Global 5000 operado por la firma Royal Class, transportaba a Laura Belén Arrieta, dirigente conservadora, organizadora de la CPAC en Buenos Aires y empleada del empresario Leonardo Scatturice, un personaje con vínculos directos con Javier Milei y el expresidente estadounidense Donald Trump.
La Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) y los fiscales Claudio Navas Rial y Sergio Rodríguez revelaron una serie de irregularidades que contradicen la versión oficial del Gobierno y exponen un posible trato privilegiado en el ingreso al país. Según el informe, al menos diez maletas llegaron en ese vuelo, pero solo cinco fueron declaradas. Ninguna pasó por el escáner correspondiente.
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Laura Belén Arrieta con el presidente Javier Milei en el encuentro de la CPAC en Buenos Aires.-
Maletas sin control y un trato diferencial
Los investigadores analizaron horas de grabación de cámaras de seguridad y concluyeron que Arrieta y los dos tripulantes —José Luis Donato Bresciano y Juan Pablo Pinto, este último ex piloto presidencial— fueron desviados por personal de Aduana hacia una vía secundaria, evitando los controles de rutina. En paralelo, otros pasajeros en el mismo sector sí fueron sometidos a revisión con escáneres.
“Esta diferencia en el tratamiento resulta particularmente significativa”, señala el dictamen de la PIA, que detalla cómo la maniobra no fue producto del azar ni de una saturación operativa, sino una decisión directa del personal aduanero.
En las imágenes analizadas también se observa un gesto de complicidad entre Arrieta y una agente de Aduana, a quien le entrega un teléfono celular antes de ser conducida a la zona de arribos. Esa funcionaria ya fue removida, aunque los fiscales solicitaron identificarla plenamente y acceder a los registros de llamadas y mensajes para determinar eventuales comunicaciones con funcionarios o autoridades.
Desmentidas oficiales y contradicciones
El episodio había sido adelantado por el periodista Carlos Pagni en LN+, y desmentido rápidamente por el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien aseguró que era “fácticamente imposible” que alguien hubiese visto a la pasajera con diez maletas. Sin embargo, las imágenes lo contradicen. Desde entonces, Adorni evitó pronunciarse nuevamente sobre el tema.
En marzo, la Aduana emitió un comunicado negando irregularidades, asegurando que “todos los pasajeros y la aeronave fueron controlados conforme a la normativa vigente”. No obstante, el dictamen fiscal de 47 páginas refuta estas afirmaciones con pruebas audiovisuales y documentales.
Vínculos con el poder y sospechas de inteligencia
Laura Belén Arrieta, de 32 años, no es una pasajera cualquiera. Figura clave en la organización de la CPAC en Argentina y empleada de Leonardo Scatturice, nuevo accionista de Flybondi y señalado como nexo entre Milei y Trump, Arrieta fue fotografiada días después con el presidente argentino durante uno de los eventos de la cumbre conservadora.
El avión en el que viajó permaneció estacionado durante siete días en el hangar de Royal Class, sin control oficial, y luego partió rumbo a Francia, con escala en Tenerife. Arrieta, sin embargo, declaró ante Migraciones que su destino final era Estados Unidos. Según los fiscales, no se puede determinar con certeza el aeropuerto de origen del vuelo: las bases de datos oficiales difieren entre Fort Lauderdale y Opa-Locka, ambos en Florida.
Una versión que circuló en medios en marzo afirmaba que las maletas contenían hardware de inteligencia destinado a una presunta “SIDE paralela”, aunque esta hipótesis no ha sido confirmada. El contenido del equipaje sigue siendo desconocido, ya que nunca fue inspeccionado ni registrado oficialmente.
Reacciones políticas y sumarios abiertos
El diputado de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, denunció encubrimiento por parte del Gobierno y afirmó que “las maletas del poder prueban que el Ejecutivo mintió”. Además, recordó que presentó cuatro pedidos de acceso a la información pública, todos rechazados por “incompetencia o reserva”.
Funcionarios cercanos a la Aduana confirmaron la apertura de un sumario interno, aunque aclararon que algunos de los agentes implicados ya no forman parte del organismo. El dictamen también advierte sobre “inconsistencias significativas” en la documentación migratoria y de vuelo, en lo que podría configurar una maniobra deliberada de ocultamiento.
Un nuevo frente para el Gobierno
El caso se suma a una serie de cuestionamientos sobre la falta de transparencia en sectores estratégicos del Ejecutivo. A pesar de que no hay imputados formales por el momento, la investigación sigue abierta y pone en jaque la narrativa oficialista de lucha contra la “casta” y privilegios del poder.
El escándalo de las maletas no declaradas, el desvío de controles aduaneros y los vínculos directos entre empresarios, asesores políticos y el Gobierno nacional amenazan con convertirse en uno de los episodios más oscuros de la actual gestión.
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Con Información de Clarin y LaNación.-




