Pese a haber sido condenada por la Corte Suprema a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, Cristina Kirchner no se da por vencida. Su esencia política permanece intacta, y la expresidenta está decidida a pelear su última batalla judicial a nivel internacional.
Su abogado Carlos Beraldi confirmó que el caso será presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Lo que no dijo públicamente, pero pudo confirmar, es que dos abogados de un prestigioso estudio jurídico estadounidense ya visitaron la sede de la Comisión, ubicada en la 1889 F Street N.W., a solo tres cuadras de la Casa Blanca.
El escrito ya está listo y Cristina planea basar su defensa en un antecedente clave: el caso de Gustavo Petro. La CIDH otorgó al actual presidente de Colombia una medida cautelar que luego fue ratificada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, permitiéndole ser candidato pese a estar inhabilitado.
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Kirchner argumentará que la Justicia argentina violó su derecho de defensa y que nadie, ni siquiera el Poder Judicial, puede impedirle ser elegida en elecciones libres. Pedirá a la CIDH una medida cautelar que suspenda la condena dictada por la Corte Suprema y le permita presentarse como candidata y mantener su libertad.
Los abogados estadounidenses ya se reunieron con miembros de la Comisión para discutir detalles de la estrategia. En Washington el caso ya está siendo evaluado, y el equipo legal de Cristina se mueve contrarreloj: buscan que la presentación prospere antes de las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre, de las que quedó excluida.
Si la maniobra tiene éxito, no solo podría volver a postularse, sino que también evitaría ir a prisión durante la campaña.
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Cristina sostiene que su situación es comparable a la que enfrentó Petro hace más de dos décadas. En 2012, siendo alcalde de Bogotá, fue destituido e inhabilitado por 15 años por una sala disciplinaria de la Procuraduría General. Aunque la sentencia fue confirmada por el Tribunal Constitucional colombiano, la CIDH intervino en marzo de 2014 y ordenó que se garantizara su derecho a ser elegido.
El organismo sostuvo que aquella inhabilitación violaba el artículo 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que protege los derechos políticos.
Un detalle llamativo: en julio de 2020, la Corte Interamericana confirmó esa medida, con el voto favorable de Eugenio Zaffaroni, exjuez de la Corte Suprema argentina y reconocido simpatizante kirchnerista, propuesto por el Gobierno para integrar ese tribunal internacional.
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Sin embargo, los casos no son idénticos. Cristina fue condenada por corrupción, tras un proceso penal que duró 17 años y pasó por todas las instancias judiciales del país, desde el juez de instrucción hasta la Corte Suprema. A diferencia de Petro, quien fue sancionado administrativamente, Kirchner tuvo pleno acceso a su derecho de defensa y pudo presentar pruebas.
Pero esos detalles no disuaden a la expresidenta, que asegura haber sido proscripta. La CIDH representa su última carta. El tiempo apremia, pero Cristina no se resigna. Va por todo.
Con Información de tn.com.ar.-




