La inmigración volvió a convertirse en un punto de quiebre en la política de Países Bajos: la coalición de cuatro partidos que sostenía al gobierno colapsó tras la ruptura del Partido por la Libertad (PVV), liderado por Geert Wilders. Su salida detonó la caída del primer ministro Dick Schoof, cuyo mandato duró apenas 11 meses, el más breve del siglo XXI en la nación europea.
Wilders anunció su decisión en su cuenta de X: “Ninguna firma para nuestros planes de asilo. No hay cambios en el Acuerdo Marco Principal. El PVV abandona la coalición”. El dirigente exigía un endurecimiento radical de las políticas migratorias, incluyendo cerrar las fronteras a los solicitantes de asilo y desplegar al Ejército en tareas de vigilancia. Ante la falta de concesiones por parte de sus socios, decidió romper el pacto.
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La salida del PVV no solo pone fin al breve gobierno de Schoof —independiente, pero con pasado en el Partido Laborista—, sino que también profundiza la inestabilidad institucional en el país, a pocas semanas de albergar la cumbre de la OTAN en La Haya.
La tensión dentro del Ejecutivo venía creciendo desde hacía meses. A los desacuerdos por la inmigración se sumaban diferencias en torno a los planes de defensa comunes dentro de la Unión Europea, resistidos por sectores euroescépticos de la derecha neerlandesa.
El PVV de Wilders había ganado la mayor cantidad de escaños en las elecciones de noviembre de 2023, lo que le daba una posición dominante dentro de la coalición, integrada también por los liberales del VVD, los democristianos del NSC y el partido de los granjeros BBB. Con ese respaldo, el líder ultraderechista fue aumentando la presión para imponer su agenda, con amenazas explícitas de ruptura si no se cumplían “la mayoría” de sus demandas.
Un viejo conocido del extremismo
Geert Wilders es una figura central del populismo de derecha en Europa. Conocido por su retórica antiislámica y antiinmigrante, fue condenado por discriminación en 2016 tras realizar comentarios ofensivos contra inmigrantes marroquíes en un mitin. Entre sus propuestas más controversiales figura la prohibición de mezquitas, el Corán y las escuelas islámicas.
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La caída del gobierno neerlandés se inscribe en un contexto continental marcado por el ascenso de fuerzas de ultraderecha y el uso de la inmigración como bandera electoral. Países Bajos no es la excepción, y la inestabilidad actual podría tener consecuencias tanto a nivel nacional como europeo.
Con Información de ellitoral.com.-




