La fiebre tifoidea, una enfermedad bacteriana grave provocada por Salmonella Typhi, vuelve a encender las alertas sanitarias en Argentina. Transmitida principalmente por agua o alimentos contaminados con heces de personas infectadas, no se registraban brotes en el país desde hace 21 años. Hoy, un nuevo foco en Ciudadela, partido de Tres de Febrero, preocupa a las autoridades sanitarias.
Entre el 9 de marzo y el 22 de abril se confirmaron 10 casos, mientras que otros tres se encuentran en estudio. La posible fuente del contagio sería un tanque de agua compartido por dos edificios, alimentado por un pozo que permaneció inactivo por más de dos semanas durante el verano. Una mujer de 47 años, madre de dos de los infectados, falleció y su muerte está siendo investigada.
El Ministerio de Salud de la Nación activó el sistema de vigilancia epidemiológica y trabaja en conjunto con equipos de la provincia de Buenos Aires y del municipio. Se tomaron muestras de agua y alimentos, cuyos resultados se esperan en los próximos días. Además, se implementaron tareas de saneamiento en los edificios involucrados y se lanzaron campañas de concientización sobre medidas de higiene y prevención.
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Cómo se contagia y cuáles son los síntomas
La fiebre tifoidea se transmite por la ingesta de alimentos o agua contaminados, y también por contacto directo con personas infectadas si no se respetan buenas prácticas de higiene. Los síntomas suelen aparecer entre 8 y 14 días después de la exposición, e incluyen fiebre persistente, dolor abdominal, debilidad, dolor de cabeza, diarrea o estreñimiento.
Si no se trata a tiempo, la enfermedad puede derivar en complicaciones graves como hemorragias internas o perforación intestinal. Por eso, es fundamental acudir al médico ante síntomas sospechosos. El diagnóstico se confirma mediante análisis de sangre, orina o materia fecal, y el tratamiento habitual incluye antibióticos.

Cómo prevenirla, según un especialista
“La forma más eficaz de prevenir la fiebre tifoidea es garantizar el consumo de agua segura”, explicó el médico toxicólogo Héctor Berzel (M.N. 83.577). “Si se usa agua de pozo, hay que hervirla durante dos o tres minutos, dejarla enfriar naturalmente y recién entonces utilizarla para beber o cocinar”.
El especialista también advirtió que, ante casos de diarrea, es clave rehidratar al paciente: “Las sales de rehidratación oral ayudan a reponer líquidos y electrolitos, especialmente en niños y adultos mayores”.
Otras medidas preventivas incluyen:
- Lavar frutas y verduras con agua segura.
- Cocinar bien los alimentos.
- Lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño.
- Usar agua segura para preparar infusiones o comidas.
En zonas donde hay brotes activos, puede considerarse la vacunación preventiva, sobre todo en personas que viajan a áreas endémicas.



