Funcionarios del Vaticano colocaron el lunes por la tarde una cinta roja en las manijas de las puertas del apartamento formal del papa Francisco, ubicado en el Palacio Apostólico. Luego vertieron cera líquida sobre el lazo y aplicaron el sello papal para sujetar el nudo, en un acto cargado de simbolismo que marca oficialmente el final de un pontificado.
Este ritual, presidido por el camarlengo —el cardenal Kevin Joseph Farrell—, es una tradición centenaria que señala el inicio de la sede vacante, el período entre la muerte de un papa y la elección de su sucesor. Originalmente, esta práctica tenía como fin evitar el saqueo de la residencia papal, pero hoy representa el cierre formal de una etapa en la Iglesia Católica.
Un video difundido por Reuters muestra al cardenal Farrell supervisando mientras un empleado del Vaticano ata la cinta y coloca el sello de cera en la puerta. El cardenal luego revisa el sello y verifica que la puerta quede debidamente cerrada.
No está claro si se realizó un procedimiento similar en la Domus Santa Marta, la residencia donde Francisco eligió vivir desde su elección en 2013. Rechazando el tradicional Palacio Apostólico, el pontífice argentino se instaló en una modesta suite de dos habitaciones dentro de este hotel destinado a sacerdotes e invitados del Vaticano.
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Sellaron el departamento donde residía el papa Francisco en la Casa Santa Marta en Roma. Esto simboliza el inicio oficial de "Sede Vacante". pic.twitter.com/hig2hthKhd
— ES RE VIRAL (@esreviral) April 21, 2025
Francisco falleció este lunes a los 88 años. Según el Vaticano, la causa fue un derrame cerebral que lo dejó en coma y le provocó una insuficiencia cardíaca. Su última aparición pública fue el pasado domingo, durante la bendición de Pascua en la Plaza de San Pedro, donde recorrió el lugar en el papamóvil ante una multitud entusiasta.
El papa había regresado recientemente al Vaticano tras una hospitalización de 38 días por una grave crisis respiratoria que derivó en neumonía, el internamiento más largo en sus 12 años de pontificado.
Francisco, el primer pontífice latinoamericano de la historia, se ganó la admiración mundial por su estilo sencillo, su cercanía con los pobres y su firme postura frente al cambio climático y los excesos del capitalismo.

Mientras no se ha anunciado aún la fecha del funeral ni la elección de su sucesor, las muestras de afecto se multiplican en todo el mundo.
“Espero que quien venga después de él pueda ser tan competente, tan afectuoso y tan amoroso”, expresó Mary Soul, una residente cristiana de Alepo, Siria.
En Buenos Aires, su ciudad natal, los fieles se reunieron para asistir a una misa en su honor. Algunos no pudieron contener las lágrimas. “Creo que era un rebelde. Puede que fuera contradictorio, pero eso también fue bonito”, dijo la feligresa Catalina Favaro.
El obispo Jorge García Cuerva, en una emotiva homilía, señaló: “Ha muerto el Papa de todos. El Papa de toda la humanidad, que insistió una y mil veces en que debe haber espacio para todos”.
Incluso su equipo de fútbol, San Lorenzo de Almagro —al que seguía con devoción—, se sumó al luto con un mensaje en su sitio web: “Adiós, Santo Padre”. El club, apodado “Los Santos”, fue campeón nacional en 2013, el mismo año en que Francisco fue elegido pontífice.




