En un gesto de alto simbolismo para la familia real británica, el príncipe Harry realizó una visita no anunciada a Ucrania el pasado jueves 10 de abril, en plena escalada del conflicto bélico con Rusia, que ya lleva más de tres años.
La visita, mantenida bajo estricta reserva por motivos de seguridad, coincidió con un viaje oficial de su padre, el rey Carlos III, y se produjo apenas días después de que el duque de Sussex asistiera a una audiencia judicial en Londres por su batalla legal por la retirada de su seguridad estatal.
Con este acto, Harry no solo se posiciona abiertamente junto a las víctimas de la guerra, sino que también refuerza, por primera vez de forma tan clara, su sintonía con la postura política y humanitaria de la Casa Real, en respaldo a Ucrania.
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Una visita con fuerte carga humanitaria
El duque de Sussex aterrizó en la ciudad de Lviv, en el oeste ucraniano, para visitar el Centro Superhumans, una clínica especializada en rehabilitación y ortopedia que ofrece atención gratuita a militares y civiles heridos por la guerra.
“El objetivo fue conocer de primera mano los servicios de apoyo y rehabilitación de primer nivel que se ofrecen en un país que vive una guerra activa”, indicó un portavoz del príncipe.
Durante su recorrido, Harry conversó con pacientes amputados, presenció cirugías reconstructivas, incluida una destinada a restaurar la audición de un veterano, y compartió tiempo con profesionales médicos, voluntarios y equipos quirúrgicos. La clínica, cofundada por el empresario ucraniano Andrey Stavnitser y Philipp Grushko (SD Capital), agradeció su visita a través de sus redes sociales.
Un vínculo con los Invictus Games
La presencia de Harry en Ucrania también se enmarca dentro de su rol como fundador de los Invictus Games, los juegos deportivos creados en 2014 para militares y veteranos heridos.
El príncipe estuvo acompañado por miembros de la Fundación Invictus Games, incluidos cuatro veteranos que atraviesan procesos de recuperación similares. Se reunió además con integrantes de la comunidad ucraniana del movimiento, entre ellos Yulia «Taira» Paievska, atleta y médica voluntaria, cuya historia fue retratada en la serie documental de Netflix Heart of Invictus.
Ucrania forma parte del movimiento desde 2017. La invitación al duque fue extendida por la directora ejecutiva del centro, Olga Rudneva, durante los Juegos Invictus realizados en Vancouver-Whistler.

Encuentros institucionales y gestos públicos
Durante la visita, el príncipe mantuvo un encuentro con la ministra de Asuntos de Veteranos de Ucrania, Natalia Kalmykova, para discutir la situación de los soldados heridos. Además, vistió una chaqueta con el logotipo de los Invictus Games, reforzando su compromiso simbólico y personal con la causa.
Una visita en medio de tensiones legales
Este viaje se concretó tres días después de que Harry compareciera ante el Tribunal de Apelaciones de Inglaterra, donde apeló la decisión del gobierno británico de retirarle la protección oficial financiada por el Estado, tras su renuncia como miembro activo de la familia real en 2020.
Su abogada, Shaheed Fatima, advirtió que “la vida del príncipe está en riesgo” y denunció un trato desigual respecto a otros miembros de la realeza.
Un nuevo gesto de acercamiento a Carlos III
La visita a Ucrania también ha sido interpretada como un gesto de alineamiento con su padre, el rey Carlos III, quien en marzo recibió en audiencia al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy en Londres.
Con este viaje, Harry se convierte en el segundo miembro de la familia Windsor en pisar suelo ucraniano desde el inicio de la invasión rusa en 2022. La primera fue su tía, Sofía, duquesa de Edimburgo, quien realizó una visita sorpresiva a Kiev en 2023.
El paso del duque de Sussex por Ucrania refuerza no solo su compromiso con los veteranos de guerra, sino también su intención de reconstruir puentes con la familia real, en un contexto personal, institucional y geopolítico cargado de tensiones.




