Luciana Teresita Bustos, investigadora del Conicet de 34 años de edad, está acusada de haber asesinado de seis puñaladas a su amigo íntimo, Marcelo José Amarfil, durante un presunto juego sexual ocurrido el pasado 16 de enero de 2024, en la provincia de San Juan.
Bustos es licenciada en Historia y se desempeña como docente e investigadora en la Universidad Nacional de San Juan, donde integra el Instituto de Historia. Según su defensa, está en pareja con una mujer desde hace cuatro años y es conocida públicamente como lesbiana desde los 16, argumento con el cual sostienen que no existió un vínculo sexual consentido con Amarfil.
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Una relación en disputa
La defensa de Bustos, a cargo del abogado Néstor Olivera, sostiene que la imputada actuó en legítima defensa ante un intento de violación. “Fue una agresión sexual. Él la redujo, le ató las manos, se le tiró encima y eyaculó sobre su cuerpo”, afirmó el letrado. Aseguró además que la científica decidió no declarar por recomendación de su psiquiatra, dado que Amarfil era su mejor amigo y el hecho le produjo un fuerte impacto emocional.
En contraste, la Fiscalía, representada por el fiscal Francisco Pizarro, sostiene que se trató de un homicidio doblemente agravado por el vínculo y por alevosía, ocurrido en el marco de un encuentro sexual consensuado. En el juicio oral, que comenzó esta semana en San Juan, declararán 63 testigos para reconstruir la relación entre ambos y lo sucedido aquella noche.
Mientras el entorno de Bustos insiste en que su orientación sexual descarta cualquier vínculo romántico con Amarfil, la familia del hombre sostiene lo contrario. Su hermana declaró que ambos mantenían una relación sentimental: “Ella venía todas las noches a casa a tomar mate con mi hermano. Eran novios”.
La noche del crimen
De acuerdo con el expediente judicial, la noche del 16 de enero, Bustos pasó a buscar a Amarfil en su Ford Fiesta. Compartieron una comida en un local de Santa Lucía, Gran San Juan, y luego se dirigieron a una zona descampada detrás del aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento, sobre la calle Pellegrini.
Allí, según la reconstrucción de los hechos, ocurrió el ataque. Amarfil se encontraba desnudo, en el asiento del conductor, con muñequeras de cuero sujetas con cadenas y los ojos cubiertos por un antifaz negro. Bustos estaba en el asiento del acompañante, vestida con short y corpiño.
Según la acusación, la investigadora habría aprovechado la situación de indefensión de Amarfil para empuñar un cuchillo, previamente afilado días antes. Le propinó seis puñaladas, una en el rostro y otra en el cuello. La cuarta herida, también en el cuello, fue mortal, ya que seccionó completamente la arteria carótida derecha, provocando una hemorragia letal.
El trasfondo
Ambos se conocieron hace seis años en un gimnasio y habían forjado una estrecha amistad. Compartían proyectos e incluso intercambiaron mensajes sobre la idea de abrir un gimnasio propio. Sin embargo, según la defensa, Amarfil atravesaba una crisis personal y económica, y no había logrado establecerse laboralmente como profesor de educación física.
En el vehículo se encontró un bidón con líquido inflamable, lo que podría explicar la presencia de restos de quemaduras en el cuerpo de la imputada, aunque esto aún es materia de investigación.
La Fiscalía considera que la pericia psicológica complica a la acusada. Según ese informe, presenta “rasgos perversos y psicopáticos”, con conflictos en torno a la sexualidad, agresividad elevada y necesidad de control. La defensa, en cambio, argumenta que el fallecido estaba emocionalmente inestable y frustrado por su situación vital.
El juicio continúa en los tribunales de San Juan, donde se esperan testimonios clave que podrían definir el rumbo del caso.




