El Vaticano informó este martes que el papa Francisco, hospitalizado en Roma por una bronquitis que derivó en neumonía, pasó una noche tranquila y no se encuentra en peligro «inminente», según el último reporte médico.
Los médicos levantaron el pronóstico reservado, lo que indica una evolución favorable de su estado de salud. Sin embargo, fuentes vaticanas señalaron que la enfermedad aún no ha sido superada por completo y que el cuadro requiere precaución.
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Esta es la cuarta y más prolongada hospitalización del pontífice desde 2021, lo que ha generado preocupación debido a sus problemas de salud previos, incluidas cirugías en el colon y el abdomen, además de sus dificultades para caminar.
Francisco, de 88 años, permanece en reposo en el apartamento privado de la décima planta del hospital Gemelli, donde recibe fisioterapia motora y respiratoria. Durante el día, se le administra oxígeno a través de cánulas nasales y, por la noche, utiliza ventilación mecánica con máscara.
En su mensaje dominical del Ángelus, que por cuarta semana consecutiva envió por escrito en lugar de pronunciarlo desde el Palacio Apostólico, el Papa expresó su gratitud al personal médico:
«Hermanos y hermanas, en mi prolongada hospitalización, también yo experimento el esmero en el servicio y la ternura en el cuidado, especialmente por parte de los médicos y de los operadores sanitarios, a quienes doy las gracias de corazón», escribió.
Durante su estancia en el hospital, el sumo pontífice recibió la visita del secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y del monseñor venezolano Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales.
El último parte médico, citado por la agencia EFE, señaló que los avances registrados en días anteriores se han consolidado y que los análisis clínicos muestran una buena respuesta a la terapia. Sin embargo, su estado sigue siendo delicado, por lo que deberá permanecer algunos días más en el hospital bajo estricta vigilancia médica.




