El presidente de Ecuador y candidato a la reelección, Daniel Noboa, y la aspirante presidencial del correísmo, Luisa González, cerraron sus campañas en actos masivos, reforzando la polarización entre ambos de cara a las elecciones de mañana. Aunque hay otros 14 candidatos en la contienda, ambos figuran como los favoritos para disputar la presidencia.
Con el cierre de campaña, Ecuador entró en «silencio electoral» hasta la votación. Noboa, quien ha logrado unir al anticorreísmo en torno a su figura, buscará la reelección para un mandato completo hasta 2029. Su gestión actual comenzó en noviembre de 2023, cuando asumió la presidencia para completar el periodo del conservador Guillermo Lasso, quien dejó el cargo en medio de un proceso de juicio político por presunta corrupción, nunca comprobada.
Por su parte, González, que ya perdió frente a Noboa en las elecciones extraordinarias de 2023, representa la apuesta del movimiento de Rafael Correa por regresar al poder después de ocho años de ausencia.
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La posibilidad de una segunda vuelta
Ambos candidatos alentaron el grito de «una sola vuelta» entre sus seguidores, aunque para ello necesitarían obtener más del 50% de los votos válidos o al menos el 40% con una ventaja de 10 puntos sobre el segundo.
Las últimas encuestas mostraban a Noboa con una intención de voto entre el 36% y el 45%, mientras que González oscilaba entre el 33% y el 37%, lo que hace altamente probable una segunda vuelta, programada para el 13 de abril. Tanto Noboa como González hicieron llamados a sus seguidores a “cuidar el voto” para evitar un posible fraude.
Además de elegir presidente, los ecuatorianos votarán por los nuevos miembros de la Asamblea Nacional, que hasta ahora cuenta con una mayoría correísta.

La seguridad, eje central de la campaña
La inseguridad y la violencia, que se han incrementado en los últimos cuatro años, se convirtieron en un tema prioritario para los votantes y marcaron las propuestas de los candidatos.
Noboa ha hecho de la lucha contra el crimen organizado su principal bandera, como lo hizo en la campaña anterior. Durante su cierre de campaña en Quito, prometió terminar con la parálisis política en la Asamblea, dominada por el correísmo, y abrir “un nuevo ciclo de orden, dignidad y oportunidades”, con inversiones, empleo, seguridad y mejoras en salud.
Mientras tanto, en un acto bajo la lluvia en Guayaquil, González apeló al descontento social y llamó a recuperar la «esperanza de días mejores». “¿Quieren cuatro años más de lo mismo? Ya no resistimos más. Nos gobiernan indolentes que no entienden nuestras necesidades”, dijo en referencia a Noboa, heredero del magnate bananero Álvaro Noboa.

Cruce de acusaciones
González acusó a Noboa de incumplir sus promesas de campaña en los 14 meses que lleva en el poder. “Dijo que bajaría el precio de la gasolina y subió. Que reduciría la tarifa de electricidad y nos dejó con apagones. Subió el IVA y, aun así, nadie se siente más seguro”, afirmó.
Entre gritos de “¡Fuera Noboa, fuera!”, la candidata del movimiento Revolución Ciudadana propuso justicia social, paz y mejores servicios públicos en salud y educación.
Por su parte, Rafael Correa sigue en Bélgica, país de origen de su esposa, y enfrenta una condena de ocho años de prisión por corrupción en Ecuador, lo que le impide regresar sin riesgo de arresto.
Con la nación en vilo, el desenlace de estas elecciones definirá el rumbo político de Ecuador en los próximos años.




