En un impactante episodio de inseguridad, dos ladrones enmascarados irrumpieron en Shaw Farm, una granja operativa dentro del recinto del castillo de Windsor, durante la madrugada del domingo 13 de octubre. A pesar de las estrictas medidas de seguridad, los delincuentes lograron escapar con una camioneta negra Isuzu y un quad rojo, dejando en evidencia vulnerabilidades en la protección del complejo real más seguro del Reino Unido.
La familia real más cercana al incidente eran los príncipes de Gales, William y Kate, quienes dormían en Adelaide Cottage junto a sus tres hijos, George (11), Charlotte (9) y Louis (6). La granja, ubicada a unos cinco minutos de su residencia, también está cerca de Frogmore Cottage y el Royal Lodge, hogar del príncipe Andrew.
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Un robo planeado con precisión
Según fuentes policiales, los ladrones treparon el muro de la finca y utilizaron un camión robado para romper una barrera de seguridad. Una vez dentro, sustrajeron los vehículos y escaparon hacia el área de Old Windsor y Datchet. Un portavoz de la policía de Thames Valley confirmó que no se han realizado arrestos y que la investigación sigue en curso.
«Es evidente que los delincuentes estudiaron el lugar y eligieron el momento exacto para no ser atrapados», afirmó una fuente anónima al diario The Sun. Aunque las alarmas del castillo de Windsor están activas, la primera señal del robo surgió cuando los ladrones atravesaron la barrera, causando daños considerables.

Un contexto delicado
Este incidente pone en tela de juicio la seguridad de la familia real y de los demás residentes del complejo, en un momento en el que el rey Charles III se encuentra en Escocia enfrentando un tratamiento de quimioterapia y la reina Camilla estaba de viaje en la India. William y Kate se mudaron a Adelaide Cottage en 2022, buscando una vida más privada para sus hijos, lejos de Londres, pero el robo ha generado preocupación sobre la seguridad del lugar que se considera uno de los más vigilados del país.
La zona del castillo de Windsor no solo es residencia real, sino que también alberga eventos históricos, como la procesión del funeral de la reina Isabel II en 2022. El reciente episodio subraya las crecientes tensiones en torno a la seguridad de los miembros de la realeza y de los espacios emblemáticos del Reino Unido.




