El expresidente Donald Trump llegó al día de las elecciones respaldado por una base ferviente de partidarios y la experiencia de haber competido dos veces por la presidencia, aunque también con un historial judicial complejo y una percepción negativa para muchos votantes.
A pesar de su polémico perfil, Trump logró captar el apoyo de un electorado ansioso por cambios, descontento con el rumbo del país bajo el liderazgo de Joe Biden y Kamala Harris.
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Las claves de su victoria:
Un clima de insatisfacción
Un 74% de los votantes consideraba que el país iba en la dirección equivocada, según una encuesta de ABC/Ipsos. Desde 1980, esta percepción ha sido un fuerte predictor de derrota para el partido en el poder. Trump aprovechó este sentimiento y responsabilizó a Harris del historial de Biden, evocando una imagen idealizada de su propio mandato.
La economía y la percepción pública
Aunque la inflación anual fue del 2,1% en septiembre y el crecimiento económico alcanzó un 2,8% en el último trimestre, el 75% de los votantes calificó la economía como insatisfactoria, según una encuesta de The New York Times/Siena College. Cuando el último informe de empleo previo a las elecciones mostró un crecimiento lento, Trump criticó a Harris y Biden, diciendo en un mitin: “Este informe demuestra que han llevado nuestra economía al borde del colapso”.
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La inmigración como preocupación
Trump centró su campaña en su postura contra la inmigración ilegal, reforzada con anuncios en blanco y negro que mostraban imágenes de inmigrantes cruzando la frontera y en calles de ciudades estadounidenses. Propuso incluso la pena de muerte para los inmigrantes que asesinaran a agentes de seguridad. “Los suburbios están siendo atacados”, advirtió en Virginia. Su retórica sobre inmigración resonó con el 15% de los votantes, quienes señalaron este tema como una de sus principales preocupaciones.
El carisma del candidato
Trump sigue gozando de un profundo apoyo entre una parte significativa del electorado, que valora su estilo directo y desafiante. Durante su campaña, resistió diversos tropiezos, como las críticas tras un debate donde Harris lo superó y la polémica generada por un comediante en uno de sus eventos. Su estilo provocador, con discursos improvisados sobre «enemigos internos», le resultó efectivo para cautivar y entretener a su audiencia, sin alienar a los votantes indecisos.
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El género como factor en la elección
Trump ha derrotado a una mujer en dos de sus tres candidaturas presidenciales, lo que sugiere que aún existe resistencia en parte del electorado a una mujer presidenta. Aunque el impacto del género es difícil de cuantificar, la última encuesta de The New York Times/Siena College mostró que Trump aventajaba a Harris entre los hombres (55% frente a 41%). Su estilo agresivo y su promesa de una economía sólida resonaron particularmente entre hombres negros y latinos, erosionando una porción clave de la base demócrata.

El tema de las personas transgénero como eje de la controversia cultural
Trump aprovechó el malestar entre votantes, incluidos algunos demócratas, que percibían al partido como excesivamente liberal en temas culturales. La cuestión de los derechos de las personas transgénero fue central en esta narrativa. Trump sugirió falsamente que niños eran sometidos a cirugías de cambio de género sin el conocimiento de sus padres y señaló a Harris como parte de esta «agenda woke». Un mes antes de las elecciones, la campaña de Trump y grupos republicanos ya habían gastado 65 millones de dólares en anuncios enfocados en cuestiones transgénero, según datos de AdImpact.
Con estos factores, Trump consolidó su regreso, apelando a un electorado insatisfecho y preocupado, dispuesto a darle otra oportunidad en la Casa Blanca.




