La historia de la Basílica de San Francisco de Asís, ubicada en la esquina de Defensa y Adolfo Alsina, está profundamente ligada al Casco Histórico de Buenos Aires. Esta basílica tiene sus orígenes en el reparto de tierras realizado por Juan de Garay en 1583, cuando se le asignó una manzana completa a la orden franciscana.
A lo largo de los siglos, los franciscanos construyeron primero una capilla, luego un convento y, finalmente, la actual basílica. A pesar de haber sufrido ataques, como el bombardeo, incendio y vandalismo durante el golpe de Estado de la Revolución Libertadora en 1955, la basílica ha resistido y, tras casi siete años de restauración, el próximo martes reabre sus puertas al público con una fachada y nave principal completamente renovadas. Esta obra monumental incluye la restauración de su impresionante nave de 90 metros, la más larga de la ciudad, y su piso de gres británico.
El templo original, levantado en el siglo XVII, ha sido intervenido en varias ocasiones, con la última gran obra en 1910 a cargo del arquitecto alemán Ernesto Sackmann, quien introdujo elementos del barroco alemán. La restauración, que comenzó en 2017, renovó las cúpulas con una aleación de zinc y titanio y recuperó parte de la decoración interior perdida en 1955.
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Uno de los elementos más destacados es el tapiz monumental de 8 por 12 metros, diseñado por el artista Horacio Butler y tejido por Jacques Larochette, uno de los más grandes de Sudamérica, que fue cuidadosamente restaurado.
La basílica también alberga un valioso grupo escultórico, realizado por el austríaco Antonio Voegele, que incluye figuras como Cristóbal Colón, Giotto, Dante Alighieri y San Francisco de Asís. Durante una restauración previa, se descubrió una cápsula del tiempo oculta en la escultura de Dante, que contenía una carta de 1908, monedas y periódicos de la época, ahora expuestos en el Museo del Convento Franciscano.
Esta restauración no solo revitaliza un Monumento Histórico Nacional, sino que devuelve a Buenos Aires uno de sus tesoros arquitectónicos más valiosos.




