Un jurado condenó a Irina Flehr, de 22 años de edad, a prisión perpetua por el asesinato de su padre, el arquitecto Reynaldo Flehr (61), junto con su pareja, Leandro Moscarello (29). Ambos fueron hallados culpables como coautores de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, calificado por el vínculo, la codicia, el número de participantes y la alevosía.
También recibieron condenas Samuel Moscarello (27) y David Silvestre (23), autores materiales del crimen, y David Suárez (24), quien actuó como chofer, a 13 años de prisión. La sentencia puede ser apelada ante la Cámara de Casación Penal del Supremo Tribunal de Córdoba.
El juicio, presidido por el juez Juan Manuel Ugarte, comenzó el 1 de julio tras dos postergaciones. Reynaldo Flehr fue asesinado el 28 de diciembre de 2021 en su casa de Córdoba, donde fue encontrado atado a una silla, amordazado y con dos disparos en la cabeza. Irina Flehr fue arrestada por la policía, acusada de planificar y ejecutar el asesinato para quedarse con la herencia familiar. El móvil del crimen fue económico, ya que la familia estaba en proceso de sucesión de bienes tras la muerte de la madre de Irina.
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El fiscal Fernando López Villagra sostuvo que Irina y Leandro Moscarello planificaron el asesinato con el fin de quedarse con las propiedades y la herencia. Según la acusación, contaron con la ayuda del hermano de Leandro, Samuel Moscarello, y de David Suárez y David Silvestre.
El caso fue especialmente complejo debido a la brutalidad del crimen y las acusaciones de Ramona Roquier de Flehr (88), madre de la víctima. Durante la última audiencia, David Suárez hizo su declaración final antes de que el jurado se retirara a deliberar, alcanzando una decisión por mayoría.
Durante dos meses, el jurado popular escuchó el testimonio de una docena de testigos, revisó evidencias y videos, y escuchó los argumentos de la Fiscalía, a cargo de Fernando López Villagra, y de la querella, representada por el abogado Marcelo Touriño. Dos de los cinco acusados confesaron el crimen, pero negaron la existencia de un plan premeditado, intentando desvincular a Irina Flehr y Leandro Moscarello.
Samuel Moscarello y David Silvestre admitieron su responsabilidad en el asesinato, pero insistieron en que no hubo un plan criminal. Según su abogado defensor, Jaime Felsztyna, “Samuel y David estaban acostumbrados a robar en casas vacías, y ese día creyeron que la casa también estaría desocupada. Sin embargo, se encontraron con el arquitecto y, en medio de un forcejeo, ocurrieron los disparos”. El jurado, sin embargo, desestimó esta versión.




