Las autoridades ecuatorianas capturaron a una mujer acusada de descuartizar a un hombre venezolano en Quito el 22 de abril de este año. Los restos del joven fueron hallados cerca de la residencia de la fiscal general del Estado, Diana Salazar, lo que llevó a la Fiscalía a emitir un comunicado sugiriendo que el crimen podría haber sido un intento de intimidación contra Salazar.
La investigación, que se extendió durante cuatro meses, permitió a la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida (Dinased) localizar el lugar donde ocurrió el asesinato, una vivienda en Cotocollao, al norte de Quito, donde residía la víctima, Greinso Jesús Pineda Valero.
Según las indagaciones, un día antes del hallazgo del cuerpo desmembrado, la sospechosa y otro individuo tuvieron una riña en la casa rentera donde vivían, lo que derivó en la muerte y posterior desmembramiento de Pineda Valero. La escena del crimen fue revelada gracias a pruebas de luminol realizadas en el lugar.
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La Policía logró rastrear a la sospechosa, identificada como María Rodríguez, de 27 años de edad, hasta Machala, en la provincia de El Oro. Tras días de búsqueda, fue detenida y trasladada a Quito, donde enfrenta un proceso judicial y se encuentra bajo prisión preventiva.
En poder de Rodríguez se hallaron dos teléfonos celulares que podrían ser clave para localizar al segundo implicado en el crimen.
Después del reconocimiento de los restos, el cuerpo de Greinso Jesús Pineda Valero fue entregado a su madre. En redes sociales, se conoció que el joven era peluquero.
Hasta ahora, las autoridades no han confirmado si el macabro descuartizamiento fue efectivamente un acto de intimidación dirigido a la fiscal Salazar, y se espera que las investigaciones en curso aclaren los motivos detrás de este asesinato.



