La Reina del Salto, Yulimar Rojas, ha coqueteado con la moda desde hace unos años que participó como jurado en el Miss Venezuela y fue tendencia como una de las mejores vestidas. Y es que su gran entrenamiento diario la hacen tener un escultural cuerpo como una Dios de Ebano, es por eso que la afamada revista de moda Vogue, no desaprovechó la oportunidad y quiso rendirle tributo a la campeona mundial y olímpica.
Sin tabues, Yulimar confesó que de niña sufrió de bulliying que la acompañaron hasta la adolescencia. «Me decían muchas cosas. Los sobrenombres me mataban, me dejaban impotente. Me llamaban garza, jirafa, negra. Se metían mucho con mi color de piel. Como tenía el pelo ‘malo’ (afro), siempre me peinaba con un chonguito que se despeinaba y me decían negra fea. Yo pensaba: ‘Si se meten conmigo es porque soy distinta. En algún momento todas esas personas que se burlan de mí, van a conocer a la verdadera Yulimar’. Todo eso me afectó. Me creó un trauma que sólo pude superar gracias al deporte. El trauma que sentía hizo que no pudiera caminar en lugares donde había mucha gente para que no me vieran, para no pensar que veían o que se metían conmigo. Al final agradezco a esas personas por hacerme más fuerte. Me volvieron una mujer con temple, guerrera, luchadora, capaz de sobreponerse a esos comentarios que por años la persiguieron”.

El anhelo más grande de la esbelta morena era repetir la hazaña y superarse así misma con los récords olímpicos en París 2024 pero no será posible ya que en abril sufrió una lesión y anunció que no podría asistir.
La pregunta se abre: ¿Qué llevas en la maleta cuando compites? “Además de la ropa y los sueños. Un peluche que me acompaña a todas partes”, dice la embajadora de Omega.
Conocemos a Yulimar por su nacionalidad, sus medallas y sus logros, pero ¿qué ha pasado dentro de ella desde que salió de Venezuela y comenzó su camino? “He crecido mucho. Aprendí cosas fundamentales: a valorar el día a día, a no perderme y a creer en mí. Aprendí a luchar por mis creencias y no soltarlas nunca. Siento que he ayudado a muchas personas a ver el camino más fácil. A que algunos puedan ver la luz, aunque crean que no lo pueden lograr. En 2018 quería un cambio en mi vida. Nunca me ha gustado peinarme. Mi mamá siempre peleaba conmigo de pequeña y me decía: ‘Péinate que te van a salir gusanos en ese pelo’. Pensé: quiero saber cómo me veo con el cabello corto. He superado mis miedos. Antes no creía en mí: no me gustaba cómo me veía. Aprendí a quererme, aprendí a valorar lo que Dios me había dado, ¿sabes? Aprendí a verme, aprendí a que me gustara cómo me veía en las pantallas, aprendí a hablar, a soltarme con las cámaras porque yo era muy tímida”.


Yulimar Rojas siempre ha sido muy clara sobre sus preferencias sexuales y su derecho a vivirlas con total libertad: “He tratado de dejar ver quién soy con total naturalidad. Para mí es importante que niños y jóvenes que tienen una preferencia sexual distinta sepan que no deben ser señalados. Todos tenemos derecho a amar con total libertad y con total tranquilidad. Aunque el mundo va lento, bastante lento, ha habido muchos avances para que muchos nos demos cuenta que vinimos a este mundo para ser felices. A vivir la vida sin sentir temor de demostrar lo que sientes por una persona del sexo que sea. Yo me siento orgullosa de eso”.

El vacío que Yulimar Rojas deja en los #JuegosOlímpicos es el de una de las atletas latinoamericanas más vistosas y reverenciadas de los últimos años. Hoy, aunque “La Reina” se enfrenta a su peor pesadilla, el no competir, nos da una lección de resiliencia en el deporte:… pic.twitter.com/wuuHDFLU9e
— Vogue Mex y Latam (@VogueMexico) July 9, 2024




