Alemania dio una exhibición en el Múnich Football Arena por la primera fecha del Grupo A (también integrado por Hungría y Suiza) ante una Escocia que prometía mucho más de lo que terminó dando. El partido inaugural de la Eurocopa terminó 5-1 con altos niveles individuales y una actuación que eleva al ganador entre los favoritos a quedarse con el certamen de selecciones más importante de Europa.
Lejos de las dudas que asomaban en su país, el dueño de casa tuvo un comienzo digno de ser favorito en su propio suelo. Desde los primeros segundos, Alemania avisó con un mano a mano de Florian Wirtz tapado por el arquero Angus Gunn. La gran figura del Bayer Leverkusen, campeón de la Bundesliga, tuvo su revancha a los 9 minutos y fue infalibre. Un cambio de frente de Toni Kroos habilitó a Joshua Kimmich, y éste hizo lo propio con el volante ofensivo, quien disparó de primera para doblegar la resistencia del guardameta que milita en el Norwich City, de la segunda división del fútbol inglés.
Si el pase de Kroos había sido una delicia en el comienzo de la jugada, lo que pasó con Ilkay Gündogan dejó pocos adjetivos para calificarlo. El hombre del Barcelona agarró al fondo escocés en pleno retroceso y entregó un magnífico envío en profundidad a Kai Havertz. El atacante no fue egoísta porque ante la marca rival cedió el balón a un mejor posicionado Jamal Musiala, que convirtió el 2-0 en Múnich a los 19′.




