José Gregorio Azócar Alcántara, un joven venezolano de 26 años de edad, fue víctima de un trágico asesinato a tiros en Chiclayo, en Perú . Según las investigaciones, Azócar había entablado una relación sentimental con una mujer venezolana que se dedicaba a la prostitución en la misma localidad.
La situación se complicó cuando la mujer, quien ya no quería seguir en ese negocio, era mantenida por Azócar, quien solía pagar una suma semanal de 300 soles (equivalentes a unos 80 dólares) a los extorsionadores conocidos como «cupo«. Sin embargo, dejó de pagar esta suma, lo que llevó a que los extorsionadores tomaran represalias, culminando en el trágico desenlace de su muerte por un disparo en el rostro.
El detective policial encargado del caso reveló que estas mujeres son cuidadosamente seleccionadas por los delincuentes, quienes revisan sus dispositivos móviles para identificar a sus parejas sentimentales. Además, estas mujeres son sometidas a extorsión, siendo obligadas a pagar por ser «traídas» a Perú, y en caso de negarse o no poder pagar, se ven amenazadas con represalias contra sus familias en Venezuela.
La situación de Azócar se complicó aún más al no poder obtener más ingresos y recurrir a su familia para solicitar ayuda financiera. Trágicamente, esto no evitó su destino fatal.




