La Confederación Nacional de Trabajadores (CGT) convocó a un paro nacional a tan sólo 45 días del Gobierno de Javier Milei para rechazar la Ley Ómnibus y el DNU pero en las calles, los comercios abrieron con normalidad a pesar de la concentración de miles de personas en el Congreso.
En las adyacencias del parlamento se concentraron personas que venían desde la provincia de Buenos Aires y otros desde la capital, el fin era el mismo, reclamar que no se cambien al menos 266 leyes que pretende el ejecutivo nacional.
El cosecretario general de la CGT Héctor Daer reclamó este miércoles a los diputados nacionales que «no actúen agazapados en la oscuridad, miren al pueblo a la cara» y rechacen el DNU y la ley «Bases» promovidas por el Gobierno de Javier Milei, tras lo cual advirtió que desde la central obrera «vamos a seguir la lucha y no vamos a dar un paso atrás hasta que caigan» esas medidas.
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Sin embargo, el resto de la ciudad tuvo una actividad típica del verano argentino, donde las personas salieron a laborar y a ejercer sus oficios.
La avenida Cabildo, una de las más concurridas y de mayor cantidad de comercio, se mantuvo activa, aunque algunas personas tardaron un poco más de lo normal por el transporte.
Comerciantes y trabajadores informales coincidieron en que respetaban la convocatoria pero que un día de paralización de sus actividades, representaba un día de pérdidas económicas.

El vocero presidencial, Manuel Adorni, recordó que la estatal Aerolíneas Argentinas decidió paralizarse y eso trajo como consecuencia pérdidas de hasta más de dos millones de dólares.





