Las cianobacterias son organismos microscópicos. Son bacterias Gram-negativas que contienen clorofila, lo que les permite realizar fotosíntesis. Históricamente se las ha identificado como algas verde-azules y están presentes en aguas dulces, saladas, salobres y zonas de mezcla de estuarios.
Para algunos lagos y lagunas de las provincias de Buenos Aires y Neuquén, en la Argentina, se han declarado alertas rojas por la presencia de cianobacterias que representan un riesgo para la salud humana.
Las toxinas que liberan pueden provocar una amplia variedad de infecciones gastrointestinales, respiratorias, neurológicas, de la piel, de los oídos y de los ojos.
Las personas o los animales pueden estar expuestos a cianotoxinas por diversas maneras, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos: por contacto de la piel con el agua que contiene toxinas mientras nadan o realizan otras actividades en el agua; al beber agua que contiene toxinas; al respirar gotitas diminutas presentes en el aire que contienen toxinas, al consumir pescado o mariscos que contienen toxinas o al ingerir suplementos nutricionales de algas verde-azules contaminados.
Las cianobacterias pueden producir toxinas que pueden enfermar a las personas y los animales. Los ancestros de las cianobacterias actuales fueron los primeros microorganismos en producir oxígeno, a través de la fotosíntesis.




