Carlos Iván Suárez.- Samantha Ferreira esta inundada en la tristeza y el llanto tras perder trágicamente a su primogénito, quien estaba ilusionado de conocer a Morena, su pequeña hermana, quien nacerá en una semana, aproximadamente. El dolor que la embarga la hizo perder la fe en Dios en estos momentos, «no creo porque Tomy era una persona buena y no merecía lo que le pasó», contó a ES RE VIRAL, quien se trasladó hasta Santa Teresita, en la costa argentina, donde ocurrió el crimen.
Para ella, es muy fuerte la situación que vive pero su sed de justicia está intacta por ahora. «Al parecer todo inició el 23 de diciembre porque Tomy hizo una fiesta en su casa y no los dejó pasar (…) Incluso dejaron el DNI y él me los trajo para que se los entregara porque son de Morón y no tenían como regresar pero no imaginó que estarían todo el verano.
Al amanecer del 1ero de enero de 2024, inició una riña en la playa que quedó grabada por los presentes, posteriormente, unos 10 sujetos, incluyendo a dos menores de edad, corrieron detrás de Tomás Tello para golpearlo, al parecer en represalia por lo ocurrido días previos. «Él se metió en una casa para tratar de salvarse pero ahí lo agarraron y le dieron una puñalada», narró la madre.
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Ella trabaja en el Hospital de la localidad, por lo que rápidamente le informaron que su hijo había ingresado pero al llegar, su hijo ya había fallecido, lamentablemente.
«Escuchamos gritos y botellazos, intentamos salir pero no pudimos. Él se agarró de la reja y pegó la cabeza en la pared, luego cayó desvanecido en el piso», explicó Joaquín Closer, quien junto a su familia alquiló por el verano una casa de color amarillo, con el número 124 y donde quedó como la escena del suceso.
«Botaba mucha sangre. Llamamos a la policía pero no pudimos salir, sólo veíamos desde la ventana», comentó, «sus amigos pedían que lo dejaran quieto y luego que le dieran RCP».
El pequeño pueblo está conmocionado por lo ocurrido, es la primera vez que pasa una situación similar, sin embargo, cuatro años atrás, sucedió en Villa Gessel, a unos 84 kilómetros, donde asesinaron a golpes a Fernando Báez Sosa.




