Juan Carlos Pallarols puede sentirse un personaje de la democracia argentina. Desde el regreso de este sistema político en 1983, diseñó los bastones presidenciales de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández. Por estas horas, ya tiene listo el que recibirá Javier Milei, el próximo domingo, en el traspaso de mando. «Significa la misma emoción de hace 40 años. Es un emblema patrio», cuentó el reconocido órfebre a crónica.com.ar.
Desde su taller de San Telmo, Pallarols explica las características de la obra confeccionada para el líder de La Libertad Avanza. Al igual que con el resto de los bastones presidenciales, utilizó urunday, una madera autóctona de coloración castaño-rojiza. «Se distingue por su rendimiento y fortaleza. De hecho, es usada para diseñar los rayos en las ruedas de los carros y las carretas», comenta sobre uno de los materiales empleados para realizar esta insignia de los jefes de Estado.
«Brilla por sí sola cuando uno la lustra. Se mantiene siempre recta. Y además, no se corrompe. ¡Cuántas virtudes juntas para inspirar al futuro presidente!», agrega Pallarols, que hizo su primer bastón presidencial en 1973. En aquel momento, trabajaba en una tradicional joyería de Buenos Aires y puso manos a la obra en un encargo para el último mandato de Juan Domingo Perón.
Este símbolo se adoptó en la Argentina a comienzos del siglo XIX y, desde entonces, fue exhido por la mayoría de los presidentes en los actos de traspado de mando. El Museo de Historia Nacional recuerda, en ese sentido, que Domingo Faustino Sarmiento resulltó el primer jefe de Estado (entre 1868 y 1874) que asumió en una ceremonia protocolar con la banda y el bastón como insignida de poder. Desde 1983, tal como se dijo, su diseño está a cargo de Pallarols, que aplica un diseño propio con impronta patriótica.

Entre otros detalles, el orfebre señala que la empuñadora del bastón de Milei fue realizada en plata e incluye símbolos nacionales. «Tiene cincelados 24 cardos -uno por cada provincia- y un ramillete de tres pimpollos por las Islas del Atlántico Sur, en homenaje a los caídos en Malvinas», describe. Y luego agrega: «El escudo nacional cuenta con la orla de oro, mientras que el centro fue esmaltado a fuego y pintado a mano».
Con una altura de 92 centímetros, el bastón del libertario tendrá la leyenda «23 27», en referencia al período durante el cual será presidente del país. «Esta insignia es un emblema patrio. Se repite igual que la bandera, el escudo y la escarapela. Acá no se puede innovar», aclara Pallarols.
En los últimos días, el orfebre permaneció en contacto con Karina Milei -hermana del futuro mandatario-, la designada canciller Diana Mondino y los integrantes de la Dirección de Ceremonial del gobierno saliente. Y este martes entregará el bastón para el traspaso de mando del próximo domingo. Será el broche de un proceso que inició el 13 de abril de 2022, cuando -fiel a su costumbre- puso en marcha una gira por el país para confeccionar este símbolo.
El viaje abarcó «algunas ciudades y pueblos de todas las provincias, cientos de escuelas e instituciones, y espacios públicos y/o culturales”. «Siempre hice giras por el país -afirma Pallarols-, pero ahora el sistema es más conocido y la gente me llama de más lugares. Y lo que antes hacía en tres o cuatro meses, ahora me insume más tiempo».
Como parte de esa costumbre, el orfebre lleva la empuñadora del bastón para que el público le dé un golpecito con un martillo, con el objetivo de expresar el nuevo presidente «viene con la fuerza de millones de argentinos». Esta técnica manual permite obtener textos o figuras en bajo relieve sobre una placa de metal, generalmente de plata, golpeándola por su cara frontal con cinceles.
«Doy gracias a Dios de poder hacer el bastón presidencial y permitirme recorrer cuatro veces el país», asegura Pallarols. Y concluye: «Ojalá que quien lo recibe este 10 de diciembre de parte de todos los argentinos, al cumplirse 40 años de vida democrática, sienta el amor y las ilusiones depositadas en él”.
Crónica.-




