Está en Tokio y se trata del Restaurante de los Pedidos Equivocados. Allí se ha organizado como un pop-up (o ventana emergente) recurrente, que se celebra varias veces a lo largo de varios días, para ampliar la concienciación del público sobre la demencia.
La amable sorpresa de los errores humanos involuntarios se ha convertido, en cierto modo, en el producto real del restaurante, más que la propia comida deseada. Gran parte de las risas que llenan el restaurante surgen de la agradable sorpresa de ver lo que te están sirviendo. A veces incluso te sirven el café con pitillo.
Un director de televisión japonés, Shiro Oguni, creó este negocio para cambiar las percepciones sobre el envejecimiento y el deterioro cognitivo progresivo.
La demencia es un término general que describe el deterioro de la memoria, el aprendizaje y la capacidad de comunicación. Está causada por diferentes afecciones, una de ellas el Alzheimer, que es una enfermedad específica.
El primer evento se organizó en 2017 y se ha repetido periódicamente.
Se necesitaron unos 115.000 dólares recaudados a través de crowdfunding para empezar, aunque no sería difícil imaginar un restaurante rentable y cotidiano construido en torno a la misión de Oguni (alguien debería intentarlo.)
La idea de su proyecto se le ocurrió cuando le sirvieron un dumpling en lugar de una hamburguesa mientras visitaba una residencia de ancianos y entonces pensó ¿Por qué no aceptar lo que recibió como una forma de respetar las dificultades de la gente que le rodeaba, como un acto de amabilidad y humildad?
Oguni ha intentado compartir fácilmente lo que su grupo ha aprendido para que otros puedan replicar la iniciativa en otros lugares. (El sitio web del programa anima y ofrece información de contacto a cualquiera que quiera intentar un acto similar en cualquier parte del mundo).
Su festín móvil ha inspirado iniciativas en Corea del Sur y Australia.
Lo maravilloso del proyecto es que presenta a las personas con demencia como personas felices, trabajadoras, serviciales, comunicativas y amables.
Durante uno de los primeros pop-ups, el 37% de los pedidos fueron erróneos, pero después, el 99% de los clientes dijeron que estaban contentos con su comida.
Oguni ha dicho que su proyecto no trata simplemente de ser más comprensivo y abrazar a los que padecen demencia; intenta mostrar cómo las personas pueden ser amables unas con otras, independientemente de sus defectos.
Se dice que Japón tiene la mayor población de personas mayores, así que es natural que surja allí un proyecto como éste. Pero una ola de envejecimiento va a arrasar el mundo.
Se prevé que los 35 millones de personas que padecen demencia en todo el mundo aumenten a 115 millones en torno a 2050.
Con información de Notitarde




