A siete meses del inicio de las fotomultas, se conocieron las primeras conclusiones. Así, entre enero y agosto se hicieron 1.819.617 actas. El 71,8%, o sea 1.305.719, fueron electrónicas, mientras que el 28,2% restante, es decir 513.898, manuales. Los números representan un 18% más respecto de las cifras registradas durante el mismo período del año pasado (1.543.646).
En cuanto a los nuevos controles, las dos infracciones que tienen que ver con conductas en el interior del vehículo ocuparon los puestos 5 y 6 en el top 10. Por usar el teléfono móvil fueron infraccionados 52.672 conductores, el 2,9% del total. Mientras que los que recibieron una multa por no ponerse el cinturón de seguridad fueron 45.864, que equivale al 2,5%.
Por usar el celular, en el mismo período del año pasado se hicieron 47.031 infracciones, con lo que la variación no es grande. Por el contrario, sí se percibe una diferencia importante en cuanto a las multas por no ponerse el cinturón: en 2022 fueron 7.257.
Según fuentes de la Secretaría de Transporte y Obras porteña, tiene que ver con que «hay menos chances de registrar o fotografiar a un conductor con el celular en sus manos, mientras que si la persona que conduce no se coloca el cinturón hay más posiblidades de registrarlo».
«Lo que está prohibido es tomar el teléfono con las manos», aclararon las fuentes oficiales cuando se anunció la puesta en marcha de las cámaras y hubo dudas. Y explicaron que si en la foto además se ve al conductor hablando o mandando mensajes, no hay dudas de la infracción. Lo que puede hacer el conductor es consultar el recorrido que tiene que hacer mediante una app o hablar utilizando el sistema de manos libres, «siempre y cuando el celular esté colocado en un soporte».
La infracción por usar el teléfono oscila entre $ 14.666 y $ 29.332, mientras que la multa por no colocarse el cinturón de seguridad cuesta $14.666.
Fuente: El Clarín




