El 8 de septiembre de 2022, murió la reina Isabel II de Inglaterra en el castillo escocés de Balmoral, rodeada por miembros de su familia. Este viernes, el Reino Unido y los países del Commonwealth le rendirán homenaje. Fallecida a los 96 años, la monarca que marcó la historia como la soberana británica con más años de ejercicio dejó detrás suyo una familia desgarrada y un país en crisis divorciado de Europa.
Para conmemorar la fecha, la familia real ha mantenido un auténtico bajo perfil. Ningún anuncio oficial ni grandes ceremonias públicas.
Según la prensa británica, serán el príncipe Guillermo y su esposa, Kate Middleton, quienes estarán al frente de los homenajes.
Asistirán a una misa privada en Gales, en la ciudad de St Davids, que la difunta reina había visitado en 1955, y deberían pronunciar un “mensaje a los británicos” para recordar el legado de la difunta soberana y, al mismo tiempo, referirse al futuro de la familia real.
Por su parte, Carlos III decidió recordar a su madre en la más absoluta intimidad, en el castillo de Balmoral, el lugar donde falleció Isabel II hace 12 meses. Junto a Camila, el viernes por la mañana, asistió a la cercana iglesia de Crathie Kirk para realizar oraciones privadas.
“Recordamos con gran afecto su larga vida, su devoto servicio y todo lo que significó para tantos de nosotros”, dice Carlos en un mensaje grabado para el aniversario y compartido por las redes sociales de la Casa Real. ”Estoy profundamente agradecido, también, por el amor y el apoyo que nos han mostrado a mi esposa y a mí durante este año, mientras hacemos todo lo posible por estar al servicio de todos ustedes”, añadió, en un mensaje de audio sobre una foto de la Reina de 1968.
A su vez, el gobierno británico anunció el domingo pasado la intención de erigir un “memorial permanente”, que será inaugurado en 2026, año en el cual Isabel II habría cumplido 100 años. Símbolo suplementario, será Robin Janvrin, ex secretario particular de la reina quien presidirá la comisión encargada del proyecto.
Lejos de esos mesurados gestos protocolares, sería osado decir que, desde la llegada al trono de Carlos III, los miembros de la familia Windsor cambiaron mucho sus respectivos comportamientos.
Esta semana, Harry aterrizó en Gran Bretaña para participar en la entrega de premios de la organización caritativa WellChild, de la cual ha sido presidente durante 15 años. Sin, embargo, aunque su visita coincida con la conmemoración del primer aniversario de su abuela, su padre ha hecho saber que “no tiene tiempo en su agenda” para verlo.
“Con la mayoría de sus hijos y nueras enemistados, es perfectamente comprensible que Carlos II haya decidido conmemorar el primer año de desaparición de su madre en la más estricta intimidad, en el mismo castillo que aprecia tanto como su madre, lejos de las miradas del público”, analiza el periodista inglés Philip Turtle.
Con información de La Nación




