Carlos Iván Suárez.- Una venezolana que trabaja con aplicaciones de transporte, fue este martes por la noche a buscar a Sarandí a un sujeto que supuestamente viajaría desde ahí hasta el shopping Alto Palermo de la ciudad de Buenos Aires, lo que no imaginó es que ese viaje desencadenaría una situación bastante tenebrosa para ella.
Gabriela Rodríguez, tiene tres años trabajando con las aplicaciones y observó que se trataba de una persona joven, de unos 20 años de edad, sin embargo, fue hasta el lugar a buscar al supuesto pasajero. Al verlo, «me percaté que tenía una cara fea, como de villero, de malandro y aunque intenté arrancar de una vez, el tipo ya había abierto la puerta y me dijo: quédate quieta, estás robada, mi reacción fue seguir avanzando, comenzó el forcejeo, me dio un cachazo en la cabeza y al intentar halar el teléfono se cayó del soporte y lo perdió de vista», narra la víctima.
En medio de la oscuridad y soledad que reinaba por las calles, la mujer de 28 años de edad, intentó iniciar la marcha pero por los nervios y desesperación del momento, sólo picaba caucho, esa situación la aprovechó el compañero del delincuente quien al no poder abrir la puerta del copiloto por tener el seguro, le rompió el vidrio.
«Se quiso montar y ahí me concentré en arrancar. No sé cómo lo hice pero llegué muy rápido de una esquina a la otra. En ese trayecto, el tipo que iba atrás me daba muchos golpes en la cabeza, se lanza hacia adelante y me sacó las llaves del auto, por lo que se me apagó y ellos se fueron corriendo».

«A los minutos los vecinos salieron y me comentaron que eso es muy normal por ahí, que siempre están robando por esa zona. Así que me ayudaron a rodar el carro porque estaba atravesado. Al rato llegó la policía y una de las personas presentes consiguió la llave que la habían dejado tirada».
Gabriela llamó a sus familiares para contarles lo ocurrido y al tocarse la cabeza se dio cuenta que estaba botando mucha sangre producto de los golpes que recibió. «puse la denuncia. Me llevaron al hospital y me atendieron pero fueron minutos muy desesperantes».




