El 25 de agosto se celebra el Día del Peluquero porque fue el día en que el rey de Francia, Luis IX, fue santificado por la Iglesia Católica. El monarca fue homenajeado por los peluqueros, ya que durante su reinado le dio importancia a esta profesión y declaró a su peluquero oficial como hombre libre y lo jerarquizó a la altura de caballeros, jueces, médicos y magistrados.
Entre los beneficios que el rey les dio a los barberos y profesionales del rubro fue autorizarles el uso de un espadín, para destacar su presencia.
En Argentina también se celebra a causa de la fiesta masiva que organizó el director de cine y también peluquero Domingo Guillén en el teatro Coliseo para conmemorar la efeméride establecida en el 1600.
Gracias a esta celebración, se creó la Sociedad de Barberos y Peluqueros. Sin embargo, no fue hasta que el Congreso Nacional de Peluqueros, que tuvo lugar en Pergamino, en 1940, que se estableció oficialmente el Día del Peluquero en el país sureño.
Los peluqueros y peluqueras ejercen un rol fundamental en la rutina de cuidado personal e higiene, así como en la mejora de nuestra imagen, ya que debido a su preparación y experiencia pueden crear los mejores estilos, contribuyendo a una mayor autoestima y generando una sensación de relax, bienestar y renovación de energías.
¡Felicidades a todos en su día y gracias por cuidar de nuestra imagen!
Con información de El Diario




