Carlos Iván Suárez.- Son las 08: 00 de la mañana aproximadamente y Denglys Romero llega a la parroquia Caacupé de Buenos Aires. A esa hora ya ha organizado las actividades propia de una ama de casa con dos hijos adolescentes.
Ingresa a la cocina donde comienza a seleccionar los vegetales verduras que deberá cortar para la preparación de los alimentos del día: 6 kilos de papas, 5 unidades de zapallo, de 2 a 3 kilogramos de tomate, un kilo de morrón, 17.5 kilos de carne, de 12 a 14 kilos de arroz, entre otros.
Al rato van llegando dos o tres voluntarios, aunque en ocasiones se puede duplicar, depende de los quehaceres de cada persona. Lo cierto es que cada uno va tomando una tarea, como picar cada ingrediente para que Denglys le ponga su sazón a la comida que horas más tarde será entregada a los más vulnerables.
Grandes ollas se van calentando en una cocina con gran cantidad de fuego, que por cierto, desde el mes de enero se trabaja con garrafones o bombonas, ya que el sistema por tubería tuvo un desperfecto.
A medida que pasa la mañana, se va cocinando más ese almuerzo. Afuera siguen llegando voluntarios quienes se encargan de seleccionar la ropa, zapatos, juguetes y medicinas que llevan en donación, de manera que para la próxima entrega, todo esté ordenado.

Pasadas las 11 de la mañana, ya todo está listo y comienza a servirse cada plato que contiene entre 420 a 480 gramos de comida y aunado a ello se les da pan y una banana o cualquier otra fruta, dependerá de cada día.
“Es una labor que ya tengo años haciendo pero que me llena de mucha emoción porque me gusta servirle a Dios y esta es una manera, ya que atendemos a las personas más vulnerables”, expresó Romero.
“A veces me toca prácticamente sola porque alguno de los muchachos no puede acercarse pero igual lo hago con mucho gusto”.
La mayoría de los voluntarios pertenecen a la ONG Baires de Libertad, que está integrada por venezolanos radicados en la Argentina, “es una manera de también agradecer a este país por el recibimiento que nos daba. Aquí brindamos una mano amiga a propios y extranjeros, sin importar el acento o su pensamiento”.
Mientras Denglys va contando esto, Yan y El Maracucho, par de voluntarios, salen con un carrito donde montan las bandejas servidas y le entregan a quienes están en el portón de la parroquia esperando su plato de alimento.
“A veces vienen más y da mucho sentimiento porque no nos alcanza para más pero igual se les da aunque sea fruta para que tenga un alimento”, comentó uno de ellos.
Muchas de esas personas son familias que llegan a la iglesia en búsqueda de un plato de comida debido a la mala situación que están pasando.
Cómo donar
Esta ONG requiere de mucha ayuda, pues para atender a cientos de personas diariamente se requiere de muchos alimentos, es por eso que quienes están en posibilidades de colaborar, pueden llevar cualquier alimento a la avenida Rivadavia 4879 de la ciudad de Buenos Aires, ahí lo reciben, además de calzado, ropa, medicamentos, en fin, cualquier cosa que pueda ser usado por otras personas.




