“No tengo nada para declarar”, respondió minutos después de llegar al país cuando fue consultado por los inspectores de Aduana. Como parte del operativo de rutina, le pidieron que pasara su equipaje por un escáner del aeropuerto de Ezeiza. El pasajero se puso muy nervioso y empezó a dar señales de que algo extraño estaba pasando.
En el interior de la maleta había más de 100 frascos de Popper, una sustancia psicoactiva que se inhala, y que encontró un nuevo público en jóvenes consumidores: se lo vincula con fiestas u orgías sexuales.
El operativo se dio de madrugada y el pasajero quedó detenido acusado de intento de contrabando de drogas. Había llegado al país vuelo JJ8136 de LATAM, proveniente de San Pablo, Brasil, en conexión previa con Israel y París.
Los agentes especializados de la Dirección General de Aduanas abrieron la maleta luego de ver las imágenes sospechosas. “Inmediatamente constataron la presencia de una enorme cantidad de frascos de diferentes tamaños, a simple vista más de 100. Le preguntaron al pasajero qué contenían y el hombre confesó que en su interior había popper, una sustancia psicoactiva que se inhala”, confirmaron.
El Popper, un líquido incoloro con un fuerte olor característico, se consume mediante inhalación, ya sea directamente desde el frasco en el que se comercializa o bien desde una tela impregnada con la sustancia, aprovechando su elevada volatilidad. El consumo es siempre mediante inhalación de sus vapores, ya que, si se consumiera por vía oral, podría ocasionar severos daños e incluso la muerte.
Clarin.-




