Cuando tenía seis años de edad, su rostro aterrorizado, fotografiado durante una redada de agentes de inmigración armados en la casa de su tío abuelo en Miami, se convirtió en una de las imágenes más icónicas de las tensiones geopolíticas de la época entre Estados Unidos y Cuba.
Con 29 años de edad, y más de dos décadas después de haber sido deportado por la fuerza de Florida a su país de origen por orden del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Elián González alias «El niño balsero» asumió ayer como diputado de la Asamblea Nacional de Poder Popular de Cuba.
González, antiguo director asistente comercial de una empresa pública, proviene del municipio de Cárdenas, una ciudad a 135 kilómetros de La Habana, es considerado uno de los legisladores que representa a la juventud cubana.
En 1999, en el día de Acción de Gracias, Elián, entonces de cinco años de edad, fue rescatado por pescadores de una endeble embarcación, luego de que su madre y otras 10 personas murieran ahogadas en su intento por llegar a las costas del estado de Florida, sudeste de Estados Unidos.
Así comenzó la mediática disputa legal por su custodia que enfrentó a sus parientes en Miami y a su padre, Juan Miguel González, en La Habana.
El conflicto se convirtió en un asunto nacional en Cuba. Fidel Castro, el histórico líder fallecido en 2016, ganó la pulseada con Washington amenazando con enviar escuadrones de guerrilleros y finalmente el niño fue devuelto a la isla.
Las grandes movilizaciones para exigir su regreso a la isla incluso llevaron a la construcción en 2000 de la Tribuna antiimperialista, una icónica explanada frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana.
Tras el fallo de los tribunales a favor del padre, el Departamento de Justicia realizó un operativo relámpago tomando al niño, se lo entregó al padre y ambos regresaron a Cuba el 28 de junio del 2000. La tensa situación, sin embargo, fue un golpe para la Administración Clinton.
Paria
La fiscal general, Janet Reno, se convirtió en una paria entre la influyente comunidad de expatriados cubanos de Miami por ponerse del lado del padre y ordenar la detención del niño a punta de pistola a primera hora de la mañana. Sus furiosos familiares dijeron que Reno los había engañado al ordenar la redada de estilo militar cuando creían que estaban negociando una entrega voluntaria.
A su regreso a La Habana, González fue tratado como un héroe y el régimen castrista lo utilizó con frecuencia para sacar provecho del episodio.
El propio Castro asistió a la fiesta del séptimo cumpleaños de González. Y durante años su familia en Cuba estuvo rodeada de guardaespaldas del gobierno.
A medida que crecía, González dejó claro que acogía con satisfacción el abrazo de Castro, uniéndose a la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba y entrando en el servicio militar a los 15 años de edad.
Rechazó las afirmaciones de sus familiares de Miami de que le habían lavado el cerebro.
Sin embargo, en 2017 señaló a la cadena CNN que quería reconciliarse con su familia en Miami. “Nos hemos separado por leyes, por el bloqueo, por el mar. No tenemos que seguir separándonos como familia”, declaró entonces.
Pero también en esa entrevista dijo que si lo hubieran obligado a quedarse en Miami, habría sido “utilizado” por la población expatriada de allí.
“Creo que me habría convertido en la imagen de ese grupo de cubanos de Miami que intenta destruir la revolución, que intenta hacer quedar mal a Cuba”, zanjó.
“Fidel puso muchas cosas en mis manos. Fidel me dijo que si quería ser atleta, me apoyaba; si quería ser nadador, me apoyaba. Si quería ser artista, él me apoyaba, y lo hizo”, agregó.
Un año después, este ingeniero industrial y miembro de Partido Comunista, recibió felicitaciones por su cumpleaños del presidente Miguel Díaz-Canel, que ayer asumió un nuevo mandato como líder del régimen comunista.
En el listado de 470 candidatos también aparecía el retirado líder de la Revolución y hermano de Fidel, Raúl Castro, entre otros dirigentes históricos de e integrantes del actual Buró Político del Partido Comunista de Cuba.
LaNación.-




