Lautaro caminó hasta la estación de General Rodríguez y esperó cualquier colectivo que lo dejara en la ruta 7 para regresar caminando a su casa de Villa Vengochea. No hay otra opción porque a las 21:30hrs ya no entran a su barrio.
El chico, que había cumplido 18 años de edad el 25 de diciembre, salía del colegio donde cursaba el último año del secundario y estaba reportándose con su mamá para que se quedara tranquila.
«¿Vas a trabajar mañana? Así te dejo preparada la vianda», le preguntó ella mientras lo esperaba con la cena lista.
Lautaro Romero, el menor de seis hermanos, llegó a decir que sí pero ya no vio la foto con el menú que su mamá le había preparado.
Fue en la esquina de las calles Caseros y Estrada que, según quedó registrado en una cámara de seguridad privada, un hombre se acercó al adolescente para robarle. Quería su celular.
La víctima intentó escapar corriendo, se fue para atrás y empezó a zigzaguear. El ladrón no lo alcanzaba y, en lo que parece un forcejeo por detrás, le dio tres puñaladas que lo terminaron matando.
«Me llamó una vecina que vio a un chico tirado en la calle y que le parecía que era mi hermano. Él cayó en la puerta de la casa de un vecino que lo ayudó. Ahí empecé a llamar desesperada a mi mamá y a mi papá para que fueran corriendo. A los minutos logro comunicarme con mi papá, que ya estaba con él yendo al hospital en un patrullero», contó Antonella Romero (23), una de las hermanas del adolescente, a Clarín.
El chico fue trasladado al Hospital Vicente López y Planes, pero falleció.
Lautaro repitió un año del secundario durante la pandemia, nunca se adaptó a la modalidad virtual y por eso había decidido terminar sus estudios en un colegio nocturno. De día trabajaba haciendo tareas de mantenimiento en la casa de un vecino y de noche iba a la escuela. También le gustaba jugar al fútbol.
«Hacía poco se había decidido a estudiar Arquitectura. Tenía una novia y tenían un montón de proyectos. Quería juntar plata para hacerse su casa, irse a vivir con ella», lamentó su hermana, que lo describió como «respetuoso, amiguero y cariñoso».
El chico solía hacer este recorrido caminando porque el colectivo de la línea 501, el recorrido 18, de la empresa La Perlita, no entra ni sale de su barrio después de las 21.30. Por eso, los chicos que asisten a la escuela nocturna se acompañan en el camino.
La investigación quedó en manos de la Fiscalía 10 de Moreno-General Rodríguez, Gabriela Urrutia, que ordenó la detención de un sospechoso. Se trata de Aaron Taborda (29), acusado de «homicidio criminis causae».
Taborda solía trabajar con el hermano mayor de Lautaro en una empresa de recolección de residuos. Vive a 12 cuadras de la casa del joven y del lugar donde cometió el crimen. Una de las especulaciones es que lo haya matado tras reconocerlo.
Clarin.-




