Carlos Iván Suárez.- Para los venezolanos es típico comerse en la calle una empanada con salsa de ajo y café o jugo, ahora en Buenos Aires es posible con Lucía Marchán y Julian Rodríguez quienes se levantan de madrugada a preparar sus productos para deleitar a todos.
De lunes a lunes desde las 7:30 hasta las 11:00 A.M., caminan cientos de metros por el barrio Chino y sus adyacencias, “estamos muy contentos por la ayuda que nos dan comprando lo que vendemos porque con eso echamos pa’lante”, cuenta con su acento guaro, la señora de 75 años de edad.
Y es que, la edad no ha sido impedimento para ellos, quienes son un ejemplo de superación y ganas de triunfar. “En octubre de 2018 salimos hacía Perú donde tenemos a una hija y el nieto. Allá teníamos un puesto de venta de comida, después nos vinimos y aquí emprendimos”.
Les gustaría tener un puesto como en Perú pero mientras tanto siguen caminando y mejorando su carrito, “queremos hacerle un cartel con los dibujos de las empanadas y jugos”, express Julian Rodríguez, quien tiene 65 años de edad.
Ella es jubilada del Estado, trabajó como obrera educacional por más de tres décadas y después hizo lo propio en la alcaldía de Barquisimeto y en la gobernación de Lara, bajo el mandato de Henri Falcón.
En Argentina hay más de 200 mil venezolanos, la mayoría profesionales universitarios pero hay otros cómo está pareja que no ven impedimento alguno para salir adelante, para trabajar y dejar en alto el nombre de la migración venezolana.




