Maribel Zambrano, salió de su casa en Glew, provincia de Buenos Aires, la mañana de este martes, como todos los días, y dejó a sus hijos de cinco y 13 años de edad para irse a defender a los demás, lo que nunca imaginó es que sería la última vez que vería a sus retoños. Nadie a los 35 años de edad, piensa que morirá o quizá sí si tiene una profesión como la suya.
Lo cierto, es que la abnegada madre, llegó temprano a la estación Retiro de la linea C, donde desempeñaba labores y desde el 2018 pertenecía la División Subtes de las líneas C, D, E y H y Premetro.
La funcionaria se había formado en la Policía Federal. Ingresó en 2014 y trabajó en esa fuerza hasta 2016. Un año después, pidió el traspaso al gobierno de la Ciudad para sumarse a la policía local, donde prestó servicio en la Comisaría 10ª y luego pasó a la Comisaría Comunal 7B. Antes de eso, se había desempeñado en un local gastronómico en Adrogué, hasta 2008.
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“La policía es un amor, la vemos todos los días. Para nosotros es una compañera. Ella trabaja en Retiro y Constitución”, dijo un delegado de la Línea C de subte a la prensa, antes de conocerse la noticia sobre su muerte.
En las redes sociales no solo comenzó el pedido de Justicia por la mujer policía asesina, sino también que se retomó el debate por el uso de las pistolas TASER que, en casos como este, podría haber evitado un desenlace fatal.
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El trágico hecho se desató mientras el agresor discutía con un miembro del personal de EMOVA -empresa concesionaria de la red de subtes-. Cuando la agente intervino para calmar la situación, el sospechoso, identificado como Oscar Gustavo Valdez, le quitó el arma reglamentaria y le disparó dos tiros. Entre tanto, otro operario del subte resultó herido al recibir un impacto de bala en la zona de la cintura, pero está fuera de peligro.
Con información de Infobae.-




