Graciela Sosa, madre de Fernando Báez Sosa, habló en el inicio de los alegatos del juicio que se lleva por el caso. «Siempre pensé que mi hijo se graduaría y defendería a la gente. Nunca imaginé que estaría en el juicio por su muerte. Nunca me atreví a ver los videos y aquí los vi miles de veces, me costó horrores ver como asesinaron a mi hijo. Es una angustia impresionante que nunca podré olvidar como mi hijo alzaba la mano implorando piedad mientras le daban patadas y patadas. Tenia la sensación, como madre, de tirarme sobre él para recibir las patadas por él porque hubiese dado mi vida por mi hijo», esgrimió la mujer con la voz entre cortada.
Mientras ella hablaba, Máximo Thonpsen, el líder del grupo de los deportistas acusados de masacrar a golpes a la víctima, se dejó ir en llanto.
«Era un chico bueno, decente que nunca creyó en la maldad porque antes de irse, le decía que se alejara de las peleas, que si algo pasaba que buscara ayuda, el respondía que no creía en la maldad. Sólo deseo justicia, quiero que paguen por lo que hicieron, no le tuvieron piedad para nada», clamó la madre.
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