Este miércoles inició el proceso de alegato por parte de la fiscalía del Ministerio Público, representada por Gustavo Dávila, quienes expusieron las pruebas y pidieron una condena de cadena perpetua para los ocho implicados por el homicidio a golpes de Fernando Báez Sosa.
Dávila habló sobre la participación de Luciano Pertossi en el crimen. “Él también participó en carácter de coautor y tuvo el codominio del hecho”, dijo y volvió a basarse en el testimonio de Filardi, quien lo reconoció como una de las personas que le pegaban a Fernando cuando estaba en el piso. Además, un testigo dijo que Pertossi “le pegaba a todo el mundo que se cruzaba a los efectos de que la zona quedara la liberada”, para que nadie pudiese acercarse a defender a Fernando.
Y es que no sólo se afincaron en las pruebas sino también en los testimonios de los testigos.
Respecto de Matías Benicelli, Dávila también habló de “codominio del hecho” y afirmó que la primera a persona que lo sindica es Alejandro Múñoz, el jefe de seguridad de Le Brique. “Lo ubica por el rodete que tenía”, explica.
“Muñoz hace referencia que estando arrodillado Fernando, Benicelli le propina una patada y después de esa patada no se levantó más, y sí continúan los agresores propinando patadas y golpes de puño en el suelo”, indicó y agregó: “En las tres prendas de vestir que usaba Benicelli tenía material genético de Fernando Báez Sosa. Más precisametne, sangre”.
Asimismo, dijo que testigos observaron cómo Benicelli le dio varias patadas en el piso a Fernando y arengaba para que le siguieran pegando: “A ver si le siguen pegando al negro de mierda”.
Respecto de Juan Pedro Guarino y Tomás Colazo, quienes formaban parte del grupo y declararon como testigos durante el juicio, el fiscal sostuvo: “Quedaron inmutados, no se acordaron de nada… No tengo dudas de que por una omisión, mintieron, por lo que se va a solicitar que se forme causa por separado por el delito de falso testimonio”.




