La muerte de Joseph Ratzinger ha traído consigo una serie de novedades en el mundo porque desde hacía más 1500 años que no ocurría la renuncia de un Papa como en el 2005 con Benedicto XVI, quien además dejó en su testamento cómo quería fuese su funeral.
1. Será celebrado por un Papa
Por lo general, los funerales de un Papa recién fallecido son presididos por una figura llamada el «camarlengo», quien se encarga de conducir a la Iglesia católica en los momentos en que no hay un sumo pontífice en ejercicio.
El tema es que esta vez, debido a que Benedicto XVI renunció en febrero de 2013, casi diez años antes de su fallecimiento, sí hay un Papa en funciones: Francisco.
Y será él quien se encargue, por primera vez en la historia, de oficiar el funeral de otro Papa.
Y es que en la historia vaticana solo un Papa había renunciado voluntariamente al trono de San Pedro de la misma forma en que lo hizo Benedicto XVI.
Ocurrió en el siglo XIV, cuando Pietro Angeleri di Murrone, un sacerdote conocido por sus prácticas de ermitaño, fue electo Papa en una decisión poco usual incluso para la época, dado que Murrone no era cardenal.
2. No habrá elección de un Papa
Cuando muere un Papa, inmediatamente se convoca al cónclave para escoger el sucesor pero en esta oportunidad no será así debido a que el sumo pontífice renunció. Esta vez ese procedimiento no se realizará, debido a que ya se completó una vez se ejecutó la renuncia de Benedicto XVI en 2013 y llevó a la elección de Jorge Bergoglio como el nuevo obispo de Roma.
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3. La destrucción del anillo del pescador
Tras ser elegido, un Papa se distingue de los demás clérigos por tres aspectos de su indumentaria: la sotana blanca, la férula o báculo papal y el llamado anillo del pescador.
La sotana blanca ha sido utilizada por todos los Papas recientes, mientras que la férula papal no es exclusiva de un pontífice -por ejemplo, Francisco utiliza en algunas ocasiones la misma que usó Pablo VI y Juan Pablo II.
Sin embargo, el anillo del pescador sí es diseñado exclusivamente para cada Papa, una vez resulta elegido.
Y cuando se confirma la muerte del sumo pontífice -en un ritual en que se lo llama tres veces por su nombre, aunque el Vaticano no ha confirmado si se hizo con Benedicto XVI-, se procede con varios protocolos, entre los cuales está destruir con un martillo el anillo del pescador.
Pues esta vez, con el fallecimiento de Benedicto XVI no se dio este protocolo, debido a que el anillo del pescador que le había sido entregado en 2005 fue «anulado» en el momento que se hizo efectiva su renuncia, el 28 de febrero de 2013.
Tradicionalmente este objeto era destruido tras la muerte del Sumo Pontífice, pero en el caso del anillo de Benedicto XVI, se procedió a marcarlo con una cruz, como lo señaló el entonces vocero Federico Lombardi.
Sin embargo, una vez renunció, a Benedicto XVI se le permitió llevar una sotana blanca sencilla -distinta a la que luce Francisco- para indicar su condición de Papa emérito, que Ratzinger vistió hasta su muerte.
BBC.-




