El régimen cubano celebró ayer como “importante” haber retomado los contactos formales con las autoridades de Washington en el ámbito migratorio y avanzó que no puede descartarse que el diálogo se amplíe a otros temas de interés común.
La reunión entre los dos gobiernos se produjo este martes en momentos que se registran niveles récord de migrantes cubanos que salen de la isla debido a la crisis económica en su país. Según datos oficiales, los cubanos migrando y también escapando en frágiles pateras, desbordan ya las cifras de por sí impresionantes de los venezolanos.
Las reunión de este martes fue precisamente para analizar caminos comunes que controlen este problemas. El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossio, saludó las conversaciones al reunirse en La Habana con una delegación de alto nivel de EE.UU. liderada por la subsecretaria de Asuntos del Hemisferio Occidental, Emily Mendrala, una cita que el cubano calificó de “útil” y “constructiva”.
Se trata del segundo encuentro bilateral sobre migración irregular desde que asumió la presidencia el demócrata Joe Biden en 2021 -la anterior se celebró en Washington el abril pasado- y tiene lugar apenas una semana después de las elecciones de media legislatura en EE.UU.
Según cifras oficiales de las autoridades estadounidenses en el año fiscal 2021-2022 -que comenzó en octubre del año pasado y finalizó el último septiembre- sus oficiales tuvieron contacto con más de 220.000 cubanos. En tanto, la Guardia Costera de Estados Unidos indicó que en ese mismo período interceptó a 6.182 migrantes avanzando por el mar. Ambas cifras son récord, incluso por encima de la cantidad de personas que dejaron la isla durante la llamada Crisis de Mariel, en 1980, en la cual se registraron unas 125.000 salidas.
Cuba atraviesa una fuerte crisis económica con desabastecimiento de alimentos, medicinas y productos de primera necesidad, al tiempo que se producen fuertes apagones.
La situación es resultado de varios factores. Por un lado, las consecuencias de la pandemia debido a la caída del turismo, la principal fuente de divisas para el país. Se agrega el durísimo ajuste que puso en marcha el régimen en enero del año pasado para unificar sus monedas, lo que disparó una inflación de tres cifras. Sobre eso, operó también un proceso de dolarización que implica que se necesita esa divisa para poder abastecerse en una cadena de almacenes que aceptan esas monedas. Pero no todos los cubanos acceden a los dólares. Por último, también genera problemas evidentes el programa de sanciones norteamericanas contra la isla que defienden los sectores de la diáspora anticastrista de Estados Unidos .
La semana pasada, funcionarios estadounidenses habían viajado a la isla para coordinar una reapertura del servicio consular de su embajada en La Habana -que debería retomarse en el 4 de enero-, paralizado desde 2017 luego de que Washington retirara a más de la mitad de su personal alegando extraños incidentes de salud de sus diplomáticos. Esos sucesos nunca fueron confirmados pero el ex presidente Donald Trump endureció las sanciones y castigó a las empresas de terceros países que operaban con Cuba, prohibió los cruceros y los viajes y persiguió a los buques que traían petróleo a la isla, entre otras medidas. Joe Biden ha hecho pocos cambios al respecto.
Clarin.-




