En la nota se marca un antes y un después en Boric, al establecer las diferencias de su pasado como “líder estudiantil radical” y su faceta actual, que asegura se ajusta más al protocolo que exige un cargo presidencial y se aleja de la imagen de “agitador”.
Time destaca que Boric fue una de las caras visibles del estallido social de octubre de 2019, cuando explotó la ira acumulada de décadas por parte de una población disconforme por la amplia desigualdad social.
“Cuando conocí la historia entendí que los privilegios que uno tiene en una sociedad tan desigual como la chilena se sustentan en que los demás no los tienen. Me hizo enojar mucho”, dijo el mandatario a Time.
Sin embargo, el ahora presidente destacó por brindar un discurso de mayor diálogo con sus rivales políticos y ayudar a alcanzar el acuerdo por la paz que, a su vez, derivó en la propuesta de redactar una nueva Constitución que pueda reemplazar la de 1980, escrita durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), así como el organismo destinado para esa tarea, apunta la publicación.
De hecho, Time reseña el interés de Boric en la política gracias en parte a la detención del dictador Pinochet en Londres. “Aprender sobre Pinochet despertó el interés político de Boric en su adolescencia. Pronto descubrió otras formas en las que el oscuro pasado de Chile aún se cernía sobre su presente”, señala el texto.
A la vez, indica que la postura moderada del jefe de Estado le valió críticas desde sectores más radicales de la izquierda, pero al mismo tiempo se volvió una virtud en su campaña hacia la presidencia. “Creo en la tradición liberal socialista pero no en un Estado que controla todo como el socialismo del siglo XX, que fracasó”, dijo Boric. “Soy muy crítico con las tendencias autoritarias en la izquierda continental, y eso me ha costado muchas críticas”, sostuvo.



