Carlos Iván Suárez.- Isabella Olivarez tiene ocho años de edad y los últimos cinco los ha vivido en Argentina, porque su familia decidió dejar su Carora (estado Lara) natal para darle un mejor futuro a la pequeña. Lo que no imaginaron es que se convertiría en la campeona nacional en Tenis de Mesa.
«Hace 10 meses empezó a practicar la disciplina en Rosario, en el club Servando Bayo. Poco a poco ha ido mejorando y en mayo participó en una competencia en la provincia. Allí participó en la categoría sub 9 de caballeros porque no habían niñas en su categoría y aún así ganó tercer lugar», explica emocionada su mamá, María Alejandra Páez.
Ese tercer puesto la clasificó al nacional que se realizó en Mendoza, capital. En esta nueva competencia sí habían niñas de su categoría por lo que en la primera ronda salió airosa y pasó a la semifinal donde demostró su talento y ganó su pase a la gran final.
«En la competencia final estábamos muy emocionados. Era adrenalina pura estar ahí viviendo cada punto a favor y en contra. El corazón se me salía, esperando el punto ganador y emoción total cuando la veía concentrada, serena, tranquila y anotaba los puntos ganadores. Finalmente le ganó 3-0 a la local y se alzó con el trofeo nacional».

Y es que esta alegría es doble para Jesús Olivarez, padre de la campeona, porque él también practica el deporte y además es su coach motivacional.
«Hace cuatro años no nos planteábamos hacer tenis de mesa. Hace un año empecé yo entré a participar y dos meses después la metí a ella y en poco tiempo es campeona nacional. Ojalá algún día pueda representar a Venezuela en el exterior y ponernos bien en alto», comentó Olivarez.
Jesús cuenta que de chico había practicado la disciplina pero amateur en Carora, «en el año de la pandemia decidimos hacer deportes y engaché con el tenis de mesa, nuevamente».
Pero este talento no es casualidad en Isabella, ya que es prima del campeón sudamericano y centroamericano de tenis de mesa, Antonio Herrera, también oriundo del estado Lara pero que actualmente vive en Suecia donde es entrenador de un equipo.
«Carora es una potencia en el deporte y así como ellos hay muchos otros. Esto nos llena mucho de emoción porque estamos representando a nuestra ciudad en el mundo», manifestó el coach, de 36 años de edad.

También dobles
Isabella no sólo participó individual sino que se fue en dobles categoría mixtos, donde junto a su compañero, lograron el tercer lugar.
«De verdad que nos sentimos muy orgullosos por su logró, fue un gran sacrificó que hicimos para poder llevarla hasta Mendoza a que participará, y el que se trajera el título de campeona nacional», dijo su mamá María Alejandra Páez.

La inseguridad los sacó
Los últimos dos años que vivieron en Venezuela fue en Caracas, donde no encontraron una vivienda digna pero lo que realmente detonó su salida del país fue la inseguridad.
«Un día de marchas, me encontraba en Plaza Venezuela, justo frente al CNE. A pesar de la cantidad de policías, me robaron el celular pero para ello apuntaron en la cabeza a la niña y ese fue el detonante. Me dio mucho miedo por mi hija y decidimos irnos del país», comentó Olivarez.
Él es licenciado en Desarrollo Humano y como no ha podido revalidar, estudió coach y trabaja en el área en Mendoza pero su cliente favorita es Isabella, «ella siempre necesita que se le recuerde su talento y motivarla a ir por más».
Entre tanto, Mariale, es ingeniera en informática y consiguió trabajo en una empresa aseguradora. Ahora la pareja vive feliz con su hija campeona y desde ya preparan al más pequeño de la casa que tiene sólo año y medio pero que ya agarra la pelota y juega en medio de la casa.
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